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Antecedentes programa alfabetización y educación formal para jóvenes y adultos

Antecedentes

En Colombia los mayores esfuerzos en educación de jóvenes y adultos se han dedicado a la reducción del analfabetismo, pues este ha sido considerado el principal problema por resolver. El curso de los acontecimientos de dicha educación enseña otros asuntos que requieren de mucha atención como la culminación de la educación básica y la media, la educación para el trabajo, la ciudadanía y las demandas educativas de grupos étnicos, personas con discapacidad y desvinculadas de grupos armados al margen de la ley en proceso de reintegración social, entre otros, mostrando que el proceso no termina con la alfabetización sino que, por el contrario, esta es un punto de partida.

En el siguiente cuadro se presentan algunos antecedentes de las acciones que se realizaron para garantizar la educación a la población de jóvenes y adultos en Colombia. Las fuentes de esta información se encuentran en las obras de Víctor Augusto Sarmiento (2006) y en los informes de gestión presentados por los ministros de educación de los últimos dos gobiernos (2002-2010; 2010-2016) al finalizar su periodo. (Men, 2017. Tomado del documento de Lineamientos y Orientaciones de Política EPJA)

Antecedentes programa alfabetización y educación formal para jóvenes y adultos

Antecedente Descripción
Campañas de alfabetización Se propusieron como meta erradicar el analfabetismo en las personas mayores de 15 años. Las campañas nacionales de alfabetización Simón Bolívar 1978 y Camina Aprendamos 1982-1986, siguen siendo emblemáticas. Muchas experiencias similares estuvieron a cargo de las gobernaciones a finales del siglo XX.
El bachillerato por radio Estuvo dirigido por la Fundación Acción Cultural Popular en la década de los ochenta a través de Radio Sutatenza y proseguido luego por Radio Nacional e INRAVISION, para brindar a la población campesina la oportunidad de continuar y culminar los estudios de bachillerato.
Los programas de educación no formal Estuvieron vigentes hasta la reforma impulsada por las leyes 115 de 1994 y 60 de 1993 (actualmente derogada). Se destacaron los programas que ofrecieron los institutos oficiales, entonces conocidos como educación no formal, así como los propuestos por equipos de educación fundamental con programas de capacitación en artes y oficios, que se alternaban con las clases de lectura, escritura y aritmética.
La universalización de la educación básica La política de universalización de la educación básica primaria constituyó un avance destacable en cumplimiento de una de las recomendaciones que se hicieran en la reunión de Jomtiem, 1990. El llamado a Una Educación para Todos 1 se tradujo en una mayor financiación para garantizar el acceso de todos los niños y niñas a la educación básica primaria.
Plan Cuatrienal Primera iniciativa del Ministerio de Educación Nacional por crear un subsistema de educación popular para jóvenes y adultos, inscrita en el plan sectorial conocido como Acción Educativo Cultural, 1986-1990.
UNESCO y el movimiento internacional La UNESCO promueve la investigación y evaluación de la política educativa para población adulta en los países, además de brindar recomendaciones para mejorarla. Sobresalen las conferencias mundiales conocidas como la V CONFINTEA (Hamburgo, 1997) y la VI CONFINTEA (Brasilia, 2009), que contemplaron los desafíos para reducir la desigualdad, promover la convivencia, la paz y la supervivencia del planeta.
Un nuevo marco normativo y de política Se inicia propiamente con la nueva Constitución Política de 1991 y prosigue con sucesivas disposiciones de gran incidencia, como la Ley General de Educación y el decreto 3011 de 1997 (hoy compilado en el decreto 1075 de 2015).
El Programa Nacional de Alfabetización y educación de jóvenes y adultos Inicia en 2002 por iniciativa de algunas administraciones regionales, que posteriormente pasan a ser parte del Plan Sectorial de la Revolución Educativa (2002- 2010), empleando modelos educativos flexibles para realizar la alfabetización (ciclo 1). A la fecha ha atendido 1.208.019 personas, con una inversión de $174.538 millones, entre recursos del presupuesto nacional y de cooperación internacional. 2

Fuente: Sarmiento (2006). Informes de gestión Ministerio de Educación, periodo 2002-2010 y 2010-2016).

1 Ver: www.unesco.org/new/es/education/themes/leading.../jomtien-1990/
2 Tomado a partir de: http://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/article-241377.html

Educación formal para jóvenes y adultos en Colombia

En Colombia, la educación formal para personas jóvenes y adultas (EPJA) se encuentra definida en las normas nacionales vigentes, las cuales orientan la atención de quienes, como ciudadanos, aspiran a cursar, completar o validar los estudios cuando no lo hicieron en las edades regulares, como también a quienes no lograron culminar los niveles, ciclos y grados de la educación regular formal. En este contexto, es importante considerar que la prestación del servicio educativo corresponde al ejercicio de un derecho fundamental para esta población, con el fin de lograr satisfacer las necesidades y los intereses propios.

En este sentido, la educación formal para jóvenes y adultos busca una formación que comprometa, además del aprendizaje en las áreas del conocimiento establecidas en el currículo y en los planes de estudio, la atención de acuerdo a las características particulares de esta población, relacionadas con la edad, el nivel educativo alcanzado, el desarrollo cognitivo, el contexto socio cultural y los saberes acumulados a lo largo de la vida, que obligan a distinguir entre educación regular en la infancia, la niñez y la juventud con la que reciben las personas jóvenes y adultas.

En este contexto, los procesos de aprendizaje de la población joven y adulta parte de un proceso participativo, en el que el aprendizaje y la conceptualización se basa en la experiencia práctica de las propias personas y los grupos, lo anterior se cita con base en el enfoque de la educación popular, además de las necesidades, los saberes previos, las experiencias de vida, la disposición para aprender y el interés por comprender los problemas y la realidad sociocultural e histórica en la que viven. Por tal razón, el currículo, el plan de estudios, los métodos para la enseñanza, los materiales didácticos empleados, la evaluación de los aprendizajes, la formación profesional de los docentes y la administración del tiempo y el espacio en calendarios y horarios son aspectos que se deben ajustar y tener en cuenta desde las entidades territoriales certificadas en educación como de los establecimientos educativos para responder a esas necesidades con el fin de lograr una educación integral, que considere las dimensiones del joven y del adulto: cognitiva, espiritual, social, cultural y política.

En esta perspectiva, la educación formal para jóvenes y adultos como la educación de niños y jóvenes, de acuerdo a la Ley General de Educacion 115 de 1997 en su artículo 1 establece que el objetivo fundamental “de la educación es un proceso de formación permanente, personal, cultural y social que se fundamenta en una concepción integral de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos y de sus deberes”, en este sentido, la educación de adultos puede ofrecerse en dos escenarios la educación formal de adultos y la educación para el trabajo y el desarrollo humano, las dos, responden a la formación de competencias básicas, competencias para el trabajo y para la vida, lo cual permite al joven y al adulto la participación ciudadana y el ejercicio de sus derechos, el mejoramiento de los hábitos saludables, las prácticas de convivencia pacífica, la planificación de la familia y la formación en artes y oficios. ((Men, 2017. Tomado del documento de Lineamientos y Orientaciones de Política EPJA).

Un componente clave del aprendizaje y la educación de adultos. Constituye un proceso continuo de aprendizaje y adquisición de niveles de aptitud que permite a los ciudadanos incorporarse al aprendizaje a lo largo de toda la vida y participar plenamente en la comunidad, en el lugar de trabajo y en la sociedad en general. Incluye la capacidad de leer y escribir, identificar, entender, interpretar, crear, comunicarse y calcular, utilizando materiales impresos y escritos, así como la capacidad de resolver problemas en un entorno cada vez más tecnológico y con más abundancia de información. La alfabetización es un medio esencial para fortalecer los conocimientos, las aptitudes y las competencias de las personas para afrontar los problemas y complejidades cambiantes de la vida, la cultura, la economía y la sociedad. (UNESCO, 2016)