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Una rápida historia que termina en el cielo. Anita descubre lo que puede pasar cuando se juega con la velocidad. Lo que pasa con la vida propia y con la de los demás. Y después de su rápida historia, terminará agradeciendo la velocidad moderada con la que Don Antonio conduce el bus.
¡Andar a mil es una nota! Como conductores necesitamos siempre tener conciencia de la fragilidad de la vida humanda, tanto de quienes ocupan el auto como de quienes están fuera de él.
Conducir un automotor, grande o pequeño (incluyendo las motos), es una actividad que siempre representa un alto riesgo, no importa si se conduce con prudencia o no. Un automotor es una máquina de rapidez y fuerza, que exige todo cuidado y atención de parte de quien le maneje. El abuso de la velocidad en la conducción extiende el sufrimiento y hace lentos los dolorosos efectos que ello causa en la vida humana. Hagamos el ejercicio de salir a la calle, con el grupo de la clase, y observar cómo conducen los diferentes conductores de todo tipo de vehículo, incluyendo motocicletas. A la vez, observamos cómo se desplazan los transeuntes. Luego reflexionemos sobre lo observado e intenémos descifrar qué quiere decir esta expresión: Conducir un automóvil es ir armado.
Promoción entre la audiencia del respeto a la vida frente a riesgos como conducir a alta velocidad.
Planteamiento de un problema.
Competencias ciudadanas, convivencia y paz, Señales de tránsito, Normatividad víal
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