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Un campesino se sube al bus y se ubica justo al lado de Braulio, quien se siente incomodado por la ruana del campesino, por su sombrero, por estar apretado y por el hecho de compartir la silla con él. De inmediato Braulio se queja ante Carlos Mario. Desde su punto de vista, dejar subir a ese señor es incomodar al resto de pasajeros. Carlos Mario le dice que él es tan pasajero como todos los demás y está haciendo uso de un servicio público. Pronto el campesino se queda dormido y el joven descubre que el contenido de la bolsa es pan de arroz: uno de sus favoritos desde la niñez. Esto posibilita la primera charla amistosa entre Braulio y el campesino, quien resulta ser nada menos que el proveedor de pan de arroz del negocio de su abuela.
¡Qué tipo tan campeche. Que se salga de aquí!
¿Cuánto deben los citadinos a los campesinos colombianos?
Puede usarse el audio para enfatizar que las diferencias entre campesino y citadino no son una condición de estética o de gusto y que por el contrario, las condiciones de vida y de comportamiento de los campesinos en Colombia son, en parte, resultado de la exclusión social y la marginalidad en que se mantiene al sector rural. El desdén con que los citadinos tratan a los campesinos y la forma peyorativa como utilizan el término, son reflejo de arrogancia, indolencia e ignorancia.
Promoción del rechazo a las situaciones de discriminación y exclusión social.
Planteamiento de un problema.
Derechos fundamentales, Discriminación, Rechazo
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