Cuando era estudiante de pregrado, les explicaba a mis compañeros de clase muchas temáticas que para mí eran de fácil comprensión. Siempre me ha gustado la academia y poderle transmitir a otros lo que sé. En la sustentación de mi tesis me di cuenta que servía para esto, después de escuchar una frase del decano de la Facultad, que había asistido a mi presentación. Él me dijo: "Heidi, tu tienes madera para ser docente de la Universidad".
Aparte de los conocimientos adquiridos en la carrera de Ingeniería Industrial, la profundización a través de la lectura ha sido el pilar de mi preparación como docente y a esto le sumo un cambio de actitud, pues al ser docente universitario te haces responsable no solo de tu vida sino de muchas más y debes tomar conciencia de que lo que tú enseñas y tu trabajo le pueden cambiar la calidad de vida a tus estudiantes.
Recién graduada, un profesor de planta del programa de Ingeniería Industrial me comentó que se había abierto una convocatoria para vincular docentes catedráticos y que participara, pues mi promedio académico era excelente y me querían dar la oportunidad de ingresar a su equipo de trabajo. Así que concursé y gracias a Dios pasé.
Realmente las políticas institucionales de mi Universidad no permiten el patrocinio económico para estudios de posgrado a docentes que no estén vinculados de tiempo completo.
Existen sí, seminarios de actualización y el apoyo en cuando a la flexibilidad en los horarios de clase. Por ejemplo, cuando estudié la Especialización, necesitaba los días viernes y sábado libres y mi jefe me ajustó el horario de acuerdo a esa necesidad.
Lo más difícil para mí, los primeros días, fue ganarme la credibilidad, el respeto y la atención de los estudiantes, sobre todo porque la mayoría tenían mi edad. Recuerdo que me temblaban las piernas y las manos me sudaban cada vez que dictaba una clase. Todos los días me sentaba a pensar la mejor estrategia para enseñar y también estudiaba hasta el cansancio.
Un día se me ocurrió experimentar y ponerlos a jugar; a partir de ese momento diseño herramientas lúdicas que, de una manera divertida, facilitan la asimilación de los conocimientos teóricos de asignaturas como administración y mercadeo y mejoran los procesos de pensamiento de los muchachos.
Yo pienso que es una relación de mucha camaradería, obviamente, sin faltar a los estándares más altos del respeto. El estudiante necesita un amigo que lo oriente en su formación profesional, no un verdugo que lo descalifique y lo minimice.
Las políticas de relevo generacional que se aplican en mi Universidad dependen de las necesidades de cada Departamento, definidas en los planes operativos.
Además de detectar e impulsar a los estudiantes universitarios con potencial para la docencia; considero que deben hacer más flexibles sus políticas administrativas o sus estatutos para ofrecerle al docente joven la posibilidad de crecimiento y cualificación. Pero lo más importante, es lograr que todos los miembros de la comunidad universitaria crean en la fuerza de la juventud.
Mi recomendación es que sean muy alegres y optimistas, con un semblante siempre fresco pero exigente. Para los estudiantes es muy importante que el docente sea creativo, muy innovador, que vuelva a ser niño y que sus conocimientos sean "impecables" (por eso es tan necesaria la actualización académica permanente).
Dar muestra de una buena capacidad de liderazgo, carácter, dinamismo y mucha pero mucha seguridad. Y no hay que olvidar que la comprensión y el respeto por los muchachos es el mejor camino para facilitar los procesos de aprendizaje.
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