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Roberth Eduardo Bermudez intentó dos veces estudiar Ingeniería Sanitaria y Ambiental pero siempre le pasaba lo mismo : "No duraba más de un mes ". Bermúdez tiene una razón para justificar su deserción de la carrera universitaria: "Desde mucho antes de graduarse del colegio trabajaba para sostenerme y al entrar a clases, extrañaba el mundo laboral".
Sin embargo, esta sensación fue dejada atrás cuando ingresó a la Universidad Pontificia Bolivariana - sede Bucaramanga -. Gracias a la publicidad que lo invitaba a conocer el Programa de Acompañamiento Académico (PAC) de esta Universidad, Roberth pudo encontrar la forma de exponer sus incomodidades y encontrar la solución.
El primer paso fue vincularse al servicio de atención sicológica. En medio de la exposición detallada acerca de lo que él consideraba como razones para dejar la universidad, detectaron que lo que él necesitaba eran tutores en áreas específicas. Gracias a la ayuda de los docentes adscritos al Departamento de Ingeniería pudo dedicarse a las materias que le estaban causando dificultad como cálculo y trigonometría.
Tras superar todos estos inconvenientes iniciales, hoy en día Roberth cursa octavo semestre de la carrera que pensaba que jamás se graduaría. Por esto Roberth no duda en decir que si no hubiera sido por la asesoría y apoyo prestado por el PAC, él se hubiera retirado desde el principio.
Roberth opina que este tipo de ayudas responden a la responsabilidad social que deben asumir los centros académicos. "No sólo deben pensar en que entramos y pagamos una matrícula, sino en la formacíón integral de las personas" dice.
Con esa confianza ahora trabaja como tutor en la materia Resistencia de Materiales y dicta talleres sobre Atención y Prevención de Desastres. A sus 25 años sigue auto-sosteniéndose económicamente pero con una gran diferencia: a nivel profesional se siente ubicado y con objetivos claros. Sólo era cuestión de encontrar una oportunidad.
El Programa de Acompañamiento Académico (PAC) surge como una herramienta efectiva para disminuir la deserción en esta Universidad. En la Universidad Pontificia Bolivariana existen otras modalidades de apoyo al estudiante como por ejemplo, becas, créditos de financiación, monitorías administrativas y académicas para estudiantes de escasos recursos y formación de padres.
Con respecto a las becas, desde el primer semestre de 2002, realizan un seguimiento especial a los becarios porque encontraron que de los 68 estudiantes beneficiarios, 11 habían desertado. La Universidad entrega becas a estudiantes de último año de colegio y realizó una investigación con el fin de identificar los factores institucionales y personales que caracterizan a esta población estudiantil, para así estructurar el programa a partir de sus necesidades e intereses y fortalecer el proceso de selección de futuros beneficiarios.
Según cifras de la Pontificia Bolivariana, en la institución se manejan niveles de deserción del 38%, respecto al 50% que ocurre a nivel nacional. Casi todo el porcentaje de deserción de la Universidad ocurre durante el primer año, debido a múltiples causas como problemas económicos, reacción adaptativa y bajo rendimiento, entre otros.
El Programa ha logrado prevenir la deserción en algunos casos y en otros manejar el impacto emocional, académico y socio-cultural que genera situaciones como el paso del colegio a la Universidad, el cambio de ciudad y el desprendimiento del hogar.
Liliana Lucía Urbano
Jefe de Bienestar Universitario.
Correo electrónico: llurbano@upbbga.edu.co
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