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Antier no fue un amanecer tranquilo en la selva. Todos nos despertamos con los gritos de Blanquita, una hermosa lorita, mascota de una niña en Tabatinga. Ella vino a informarnos que en uno de los paseos con su dueña, escuchó conversar a unos hombres con apariencia de cazadores y les oyó decir que en dos días cruzarán el río y se internarán en la selva.
Entonces tendremos que salir huyendo otra vez, dijo Gerardo, el simpático mono que nos alegra la vida, pero hoy no hay ánimo para chistes. Después de oír a Blanquita, sin que nadie dijera nada, cada uno dio la vuelta y regresó a su refugio, donde siempre nos escondemos de los hombres, de sus armas y su violencia.
Hoy, cuando desperté, sentí el miedo en el ambiente; con solo mirarles la cara de tristeza a todos los animales, desde el más chico hasta el más grande, me llené de valor y grité: ¡No, otra vez, no! ¿por qué temerle al hombre? ¡Somos muchos, reaccionemos!.
Pero, todos me miraron con indiferencia. Claudio, el cóndor me dijo: cállate, no puedes hacer nada, sólo eres un pequeño loro, otro animal fácil de cazar.
Eso puede cambiar, se escuchó decir detrás de los matorrales, y apareció Juana. Yo soy una pantera y muchos humanos me temen. Yo puedo ahuyentarlos, pero claro, sola no puedo hacer nada. Tal vez juntos podamos hacer algo...
Al oír esto todos los animales presentes formamos un círculo y escuchamos a Juana con atención. Mandamos a Gerardo y a sus amigos los tucanes a llamar a los osos y a las anacondas. Preparamos el plan de defensa y ataque.
Pero, ¡qué horror! Los humanos no solamente llegaron con armas. Prendieron fuego para obligarnos a salir de nuestras madrigueras, nos disparaban desde el aire, nos lanzaron bombas…
Muchos, muchísimos animales murieron. Entonces las aves atacamos a picotazos en las manos a los invasores, así los obligábamos a soltar las armas.
De repente, un cazador que nos apuntaba con un rifle de mira telescópica bajó su arma y gritó: ¡PAREN¡ Hombres y animales quedamos quietos, todo quedó en silencio. El hombre continuó: por qué los matamos? Ni siquiera es por hambre, ni para sobrevivir. Es la primera vez que los animales se nos rebelan, defienden su especie, sus familias. ¿ Acaso los hombres no hacemos los mismo cuando nos sentimos atacados?
Vámonos ya, no ataquemos a quienes no nos atacan. Que la carretera pase por otro lado, por donde ya no hay selva o mejor, que saquen el petróleo en avión.
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Institución
Educativa
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Seudónimo
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Nombre
estudiante
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Docentes
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Ciudad
o municipio
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General Santander
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Danna
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Daniela Salas
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Carmenza Sánchez
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Bogotá
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