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Todos los colores de piel llegaron a Bogotá a participar en la Asamblea Nacional por la Educación, un encuentro en donde se definiría la formación académica de todos los colombianos para los próximos 10 años.
En medio de los 1600 participantes de todo el país, sobresalía la sonrisa de una morena de pelo rizado, chocoana, llamada Juliana Mayo, docente por casi 30 años y hoy directiva de la Secretaría de Educación de su departamento.
Juliana Mercedes Mayo Santos es Supervisora de Educación del Chocó y gracias a su labor hace algunos años como docente de preescolar, básica y media, llegó a entender la importancia de participar activamente en todo el proceso del Plan Nacional Decenal de Educación 2006 – 2016.
Es Licenciada en Psicopedagogía y Administración Educativa. Además fue promotora de la participación de su departamento en los grupos de trabajo que invitaba a conformar el Plan Decenal de Educación. Once mesas en donde se formaron 77 equipos de trabajo entre instituciones educativas, organizaciones comunitarias, cabildos indígenas, población común, entre otros, respondieron a la convocatoria nacional que invitaba a proponer la educación que todas las niñas, niños y jóvenes necesitan en Colombia.
Juliana visitó los municipios de su departamento, sus instituciones educativas, habló con rectores, coordinadores académicos, expuso lo indispensable que era la participación masiva para que su región propusiera una educación pertinente para la juventud de su tierra que, según ella, no son sólo el futuro, sino el presente que puede sacar adelante al Chocó.
Poco a poco el número de personas que atendían el llamado era mayor, se unían en un mismo fin para proponer la defensa de su cultura, una educación encaminada a sus costumbres y al respeto por su raza.
"Queremos una educación que fortalezca nuestra etnia, nuestra identidad, nuestra cultura, que permita formar en nuestros estudiantes competencias intelectuales para vivir en la sociedad" afirma Juliana mientras resalta que es muy importante el desarrollo de diferentes competencias para hacer uso racional de los recursos que tiene su comunidad y de los cuales muchos chocoanos viven.
Pese a las dificultades, Juliana nunca se rindió. Tropiezos tecnológicos y una regular conexión a Internet fueron algunos de los culpables de que muchas veces se retrazarán las entregas de propuestas. La luz eléctrica también fue el verdugo de quienes estaban sentados frente al computador y como por arte de magia sufrían su ausencia.
Las dos horas de conexión a Internet con las que cuenta Quibdó, la capital chocoana, se veían afectadas cuando la lluvia decidía caer e interrumpir la labor de maestros, directivos y ciudadanos que estaban proponiendo la educación para sus hijos, alumnos o en general.
Muchos llegaban de municipios lejanos a Quibdó para pasar en limpio sus opiniones y aportes. Muy diligentes y comprometidos, trabajaron hasta altas horas de la noche para lograr el objetivo con cada uno de los 10 temas que proponía la metodología de Plan Decenal de Educación. Una política de etnoeducación es la propuesta de la comunidad afrocolombiana chocoana y de varias del país con estas características étnicas, para que sea tenida en cuenta en la Asamblea Nacional por la Educación
"Fuimos muy tenaces, entusiastas, responsables y comprometidos en este trabajo, nunca nos rendimos a pesar de los muchos tropiezos que se presentaron en el proceso", cuenta Juliana con una sonrisa de satisfacción.
Pero para este gran esfuerzo, Juliana Mayo hizo un evaluación de conciencia y se dio cuenta de la necesidad de educar a la juventud. Le preocupan mucho los bajos resultados de las pruebas que reflejan el aprendizaje de los niños, las niñas y los jóvenes chocoanos. Su formación como seres humanos no es fácil, la situación que viven los obliga a seguir caminos que nada tienen que ver con la educación.
El arribo de Juliana a Bogotá fue frío por el clima, pero a la vez caluroso por la admiración y el respeto que inspiraba para los demás y el ejemplo por su ardua y bien hecha tarea de lograr convocar un gran número de personas de un departamento que necesita de la juventud y del buen desempeño de sus gobernantes para salir adelante.
Fue invitada por el Plan Decenal y define como emocionante conocer e interactuar con diversas culturas, creencias y colores de piel, pero por encima de todo con personas que discuten, defendiendo sus intereses y el futuro de la educación en Colombia. "El Ministerio de Educación garantizó que el departamento del Chocó estuviera presente, es más, fue muy condescendiente, ya que hubo varios cambios en los asistentes" cuenta la profesora Juliana.
Después de la discusión de los temas, de beligerancias y acuerdos, de sonrisas colectivas y caras inconformes, de las opiniones y aportes de cada uno de quienes conformaban los grupos, finalmente se llego a conclusiones plasmadas luego en el papel. Para Juliana la metodología propuesta para el trabajo de los casi 1600 asistentes, fue clave para el desarrollo positivo de la asamblea.
Aunque todo estuvo bien para Juliana, una molestia estomacal se encargó de nublar un poco su labor proponente y participativa en el encuentro de asambleístas, pero no fue suficiente este contratiempo para apagar la presencia activa de esta mujer.
La mesa conformada por la comunidad afrocolombiana, de la cual hizo parte, la escuchó y con atención analizó la propuesta que venía desde el departamento del Chocó y la unión con las demás que se dirigían al mismo fin: una política educativa para las negritudes.
Fueron cinco días debatiendo, compartiendo y aprendiendo las diversas y urgentes necesidades que tiene el país de implementar metodologías que garanticen la formación integral de los colombianos, no solo en el campo académico, sino como seres humanos útiles para sus comodidades y la sociedad en general.
Para Juliana Mayo, el haber sido docente es de las cosas más preciadas que tiene, enseñar a tantos niños y niñas ha fortalecido hoy su labor como directiva de la Secretaría de Educación del Chocó y eso le da fuerza para trabajar por las necesidades educativas de su departamento.
"Siempre fui muy creativa, traté de hacer las cosas bien y creo que lo logré, trabajar a conciencia es la prueba de eso y le deja a uno muchas satisfacciones de haber cumplido con la labor" expresa Juliana demostrando estar convencida de lo que dice. "Ser comprometida y motivadora me trajo dificultades con compañeros, también maestros que no se dejaban llevar por el amor que implica enseñar a pequeños y aspirar a formarlos como buenos seres humanos", agrega.
Para ella es triste en muchos casos ver cómo se pierden con el tiempo cualidades de alumnos brillantes que pasaron por su salón de clase y es por eso su esfuerzo por sacar la educación adelante. Asimismo, muchos de sus niños y niñas hoy son profesionales ejemplares que la han atendido en diversos campos y que no ocultan su alegría al verla, y es ahí donde Juliana Mayo se da cuenta que vale la pena seguir dando la pelea.
Juliana resalta que ante todo es maestra, que ama a los niños y niñas, confía plenamente en la juventud, que lleva en el alma su departamento y que el mayor deseo que tiene en la vida es que la educación se convierta en la base del desarrollo de todo un país.
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