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Por: Hollmann Morales
Fotografía: Alfonso Reina
Nada permite presentir que en este edificio de fachada desapacible, con apariencia de estar en obra negra, sin jardines, flores ni césped, ebullan cerca de mil cerebros que se preparan para salir a hacer empresa y generar empleo, pero que no descuidan su entusiasmo por la solidaridad ciudadana.
La Institución Educativa Empresarial está ubicada en la zona industrial de Dosquebradas, a unas diez cuadras del viaducto César Gaviria Trujillo, que comunica a esta localidad con Pereira. Da a una avenida polvorienta con constante flujo de tráfico, pesado en su mayoría. Para pasar la calle construyeron un puente peatonal de mal gusto que antes usaban poco los alumnos por salir atolondrados a entregarse al goce del balón, la novia o el almuerzo.
Hasta hace cerca de año y medio nadie allí tenía conciencia de lo que implicaba ser atropellado por un carro, una moto o una bicicleta. Pero la Fundación Presencia, una Ong con sede en Bogotá, contactó a la Fundación Universitaria para la Cultura, de Risaralda, para que escogiera algunos planteles del departamento donde pudieran contagiar los espíritus de entusiasmo por un proyecto ciudadano.
Citaron a varios rectores, escogieron a cuatro docentes, los capacitaron durante tres días, les dijeron que habría un concurso municipal, que los dos o tres primeros participarían en otro a nivel departamental y que el ganador iría al nacional, y los instaron a que consultaran con las comunidades qué proyecto ciudadano podrían presentar, que fuera de beneficio general.
Entre estos cuatro docentes estaba Alba Miryam Agudelo, licenciada en Desarrollo Comunitario y profesora de la Institución Educativa Empresarial, quien siempre había deseado trabajar en grupos dedicados a mejorar la calidad de vida de sus paisanos.
A investigar se dijo
Alba Miryam, llena de entusiasmo, llegó al otro día al colegio y convocó voluntarios para el proyecto. Se ofrecieron cincuenta muchachos y muchachas, de los cuales quedaron 32.
Lo que Alba Miryam no sabía era que la mayoría de los que se postularon no lo hacían por entusiasmo y solidaridad, sino por curiosidad, por ‘locha’ y por ‘capar clase’, como lo admite María Isabel Pérez, de 16 años. Atractiva e hiperactiva, María Isabel aclara con picardía que, con los días, empezaron a darse cuenta de la importancia del asunto y lo tomaron con seriedad.
La metodología de trabajo consistió en mandar a los alumnos a diferentes barrios, de todos los estratos, a investigar sus problemáticas, indagar los porqués y sustentarlos. Y el recurso que utilizaron fue elemental: la entrevista directa. Paraban a la gente en la calle, entraban a establecimientos públicos (tiendas, peluquerías, supermercados, droguerías), y les preguntaban qué hacía falta corregir o conseguir para el barrio, e iban anotando en una libreta las respuestas, para luego tabularlas y presentar al grupo las de mayor ocurrencia.
Después crearon grupos de trabajo para escoger la propuesta que desarrollarían. Había de todo: que allí falta un CAI, que allá no hay agua, que más allá falta un parque. En el trabajo de definir una propuesta se dieron cuenta de que cada uno pensaba en su barrio, no en el conjunto de la localidad, hasta que notaron que la inseguridad peatonal era mencionada en cuatro barrios y eso le prendió la luz a Alba Miryam.
Todos en la cama
Alba Lucía Jaramillo, de 16 años y estudiante de 10º, fue a la segunda reunión para no tener que ir a física, y resultó en uno de los frentes que se organizaron para adelantar el trabajo. Cuenta que el primero se puso a estudiar la delimitación del pueblo, cuántas personas eran afectadas y qué pasaba en las instituciones públicas y privadas; el segundo buscó propuestas públicas sobre la inseguridad vial y averiguó con qué presupuesto contaban; el tercero indagó sobre qué propuestas de política pública se estaban manejando y el cuarto se puso a la tarea de desarrollar un plan de acción.
Con el lema de Todos en la cama salieron dichosos a visitar al personero municipal, al alcalde, al secretario de tránsito y transporte, al Invías, a Planeación. Llegaron con aires triunfales a las oficinas, se presentaron, los invitaron a sentarse y allí, sentados, pasaron horas a la espera, sin que nadie los atendiera.
Héctor Gildardo Sastre, también de 10º pero de 14 años, recuerda que decidieron estudiar más la problemática y enterarse de todo para tener más argumentos que presentar a las autoridades. En la medida en que conocieron las leyes municipales, departamentales y nacionales que los protegían, interactuaron más y se dieron cuenta de que el compromiso con la ciudad no peleaba con la asistencia a clases.
En un segundo intento llevaron cartas de presentación para que los atendieran, pero tampoco fueron recibidos. Sin embargo en esos días, comienzos de 2003, surgió el detonante que no esperaban: fue atropellado Javier Andrés Calderón Quiceno, de 18 años, por una camioneta que le produjo la muerte y huyó. Corrieron al periódico La Tarde, de Pereira, el más leído en la región, donde los escucharon de inmediato.
Ya tenían todo muy bien digerido, cuenta Natalia Velasco, de grado 11. Conocían la problemática de la inseguridad peatonal, sabían que en parte se debía a la falta de pavimentación en algunos sectores, a la ausencia de semaforización en zonas de mucho tránsito humano, a la carencia de andenes, a la falta o deterioro de la señalización, y a la falta de reductores de velocidad.
Todo esto se lo contaron a un redactor del periódico, de manera radical. Los directivos de La Tarde quedaron impresionados y al día siguiente fue noticia principal.
Encuentros cercanos de tercer tipo
Ahí sí fue Troya. Las autoridades dijeron que se trataba de un equívoco, pues las puertas estaban abiertas para toda la comunidad. El secretario de tránsito y transporte mandó a un funcionario para que hablara con los muchachos. Hubo intercambio de ideas, exposición de motivos, reclamos, quejas y discusiones.
María Isabel, con su tono imperativo de rebelde con causa, dice que uno de los mayores logros del equipo fue demostrar que tenían derecho a expresarse. Lo que no habían sido capaces de hacer las autoridades del caso lo habían hecho ellos, solos, con la coordinación a distancia de la profesora.
Escribieron los resultados de las investigaciones, presentaron el proyecto formal a todos los estudiantes, a los docentes, a los padres de familia, enviaron copias a todas las instancias del gobierno municipal incluyendo al Concejo, y con el corazón galopando de entusiasmo lo presentaron al concurso municipal. Ganaron Lo llevaron al concurso departamental y ganaron, se fueron al concurso nacional y también ganaron.
Simultáneamente dieron a conocer el proyecto a los colegios La Badea, Luis Carlos González, Paulo VI y La Salle, pidiéndoles que fueran agentes multiplicadores. Héctor Gildardo dice que nunca pensaron en ganar nada, y está convencido de que el empeño colectivo dio lugar a que el proyecto creciera como una enredadera, aumentando beneficios.
Con el premio departamental les dieron una biblioteca de más de cinco mil ejemplares, el secretario de tránsito y transporte mandó a unos policías cívicos, en zancos, para que ayudaran a controlar el tráfico y participaran en la campaña de alfabetización sobre la inseguridad peatonal.
El premio nacional les representó no sólo la dotación de un gimnasio muy completo, avaluado en casi cien millones de pesos y donado por Smurfit Cartón de Colombia S. A., sino un viaje de todos a Cali, financiado por esta misma compañía, donde expusieron el proyecto. También fue la ocasión para presentarlo a muchos colegios e instituciones de Risaralda y Quindío, incluyendo alcaldías y juntas de acción comunal.
La Secretaría de Tránsito y Transporte, gracias al interés de los muchachos, reseñalizó Dosquebradas, puso más semáforos y pronto colocará reductores de velocidad en zonas clave. La Secretaría de Obras Públicas está pavimentando vías y tiene previsto construir andenes en zonas de alto riesgo para los peatones. También se está pensando en más puentes peatonales, pero todo va muy lento por falta de presupuesto.
Smurfit Cartón de Colombia S. A., al ver la dimensión del proyecto, les patrocinó un video que ya ha sido presentado a centenares de comunidades, y los alumnos que están a punto de irse a la universidad están dando conferencias a los muchachos de grados 6º, 7º y 8º.
Nadie sabe para quién trabaja
Cuando ganaron el premio nacional y los medios les dieron espacio, surgieron voces de candidatos a la Alcaldía, al Concejo municipal y a las presidencias de las juntas de acción comunal, adueñándose de ese proyecto, por lo cual una vez más, enfurecidos, acudieron a las emisoras a poner las cosas en su lugar. Hoy, risueños, dicen que a la hora de la verdad eso no importa, que lo importante es que trabajaron en eso y siguen manteniendo su proyección.
Se sienten bien de haberse podido acercar a gente que antes veían muy lejana. El actual secretario de tránsito, José Albeiro Cárdenas, dice que fue válida la llamada de atención de los muchachos, que su labor dentro de los colegios ha sido muy importante y que gracias a ellos están empezando campañas pedagógicas, primero capacitando a los docentes para luego expandirse a otros grupos. Asegura que este proyecto de inseguridad peatonal les llamó la atención, los preocupó y los obligó a profundizar.
Cuando nos despedíamos de él le dijo a su secretaria que le consiguiera el texto completo del Proyecto de Inseguridad Peatonal, de los alumnos de la Institución Educativa Empresarial, para darlo a conocer en el Encuentro de Secretarios de Tránsito y Transporte del Eje Cafetero, que se celebraría por esos días en Medellín.
Dosquebradas, Risaralda
Es un municipio vecino de Pereira, la capital departamental. Tiene 180 mil habitantes y su base económica es la industria y en menor grado sus habitantes trabajan en el cultivo de café. Alberga dieciseis instituciones educativas urbanas de primaria y bachillerato, y cinco asociaciones rurales que cubren en promedio cuatro veredas cada una. Hay en total 983 docentes y 32 mil estudiantes.
Institución Educativa Empresarial
Mixta, de estratos 1 y 2, tiene 1.100 alumnos, 35 profesores, tres directivos y ocho empleados administrativos.
Competencias Grados: 8°-9°. Grupo: Participación y responsabilidad democrática. Tipo de competencia: conocimiento y cognitiva. Estándar de competencia básica: "Conozco y uso estrategias creativas para generar opciones frente a decisiones colectivas".
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