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En Inírida
Un colegio hace la radio de Guainía
Estudiantes y profesores del Custodio García Rovira mantienen desde hace seis años una emisora abierta a la región, a la comunidad y a la participación, en cuyo espacio se encuentran los temas escolares con la salsa, el vallenato y la poesía, y con programas de organizaciones comunitarias, mujeres, y grupos religiosos.

Por: Fernando Chaves Valbuena
Fotografía: Julián Lineros


La mañana del 28 de marzo de 1998, los paujiles que surcaban el cielo de Puerto Inírida se sorprendieron cuando una voz tolimense atravesó el aire, anunciando el inicio de transmisiones de algo llamado emisora. Los pájaros importunados pensaron que era un simulacro de escolares y que pronto volverían a ser los únicos habitantes del cielo. Pero se equivocaron. Seis años después, todos los días a las ocho de la mañana, el joven Leonardo León afina la voz, abre los canales y se lanza al aire desde el modesto pero cómodo máster de Custodia Stereo, radio escolar y comunitaria del Instituto Integrado Custodio García Rovira, y única emisora del departamento.

A la misma hora, el profesor Guillermo Pérez, dueño de aquella voz tolimense, le saca filo a las palabras y se lanza con una catarata de ideas que sacude a sus alumnos por los aires para mostrarles que hay opciones de vida mejores que raspar hojas de coca o meterse en la guerra que se esconde en la selva cercana y que de cuando en vez se deja escurrir río abajo para romper a bombazos la placidez de la Inírida de curripacos, piapocos, guahíbos, mestizos y colonos de todas las latitudes y colores.

Casa de citas en el colegio

Por allá en 1996, Guillermo Pérez y otros profesores, aburridos de ver estudiantes bostezando y colegialas embarazadas, concluyeron que el colegio tenía que proponerle a Guainía una reflexión sobre su desarrollo regional y su identidad. La mejor forma de hacerlo, pensaron, era creando espacios de comunicación y medios de participación. Pero los estudiantes los aterrizaron: "Los profes pensando en cambiar el mundo y el colegio de cabeza". Entonces decidieron mirar hacia adentro. "Empezamos a hacer talleres y encuestas y nos dimos cuenta de que los muchachos lo que tenían era deseos de hablar, sobre el uniforme, sobre los horarios, sobre el sistema de evaluación, sobre los profesores, sobre la novia, sobre el otro. Pero no tenían cómo ni dónde".

Fue cuando se inventaron la Casa de Citas, un espacio en el que convocaban a los estudiantes emproblemados, para que hablaran libremente de sus motivos. El nombre le hacía honor a la protesta de una madre indignada porque las niñas embarazadas no eran expulsadas del colegio "que se volvió fue una casa de citas". Los primeros invitados fueron, por supuesto, las parejas en riesgo de embarazo, pero también los rajados, y los peleadores, y los melancólicos. La idea funcionó tanto que alguien propuso sacar micrófono y bafles al patio y dedicar el recreo a hablar de las cosas que suelen no hablarse. "Ponían música y decían cualquier cosa sobre un tema, pero lo decían. Es que antes no lo decían", recuerda Guillermo. Y así descubrieron las posibilidades pedagógicas de la radio.

Por eso, cuando el inquieto profesor se topó con una convocatoria del Ministerio de Comunicaciones para la asignación de emisoras comunitarias, soltó de nuevo su torrente oratorio y logró convencer al colegio de inscribirse. "La emisora nos permitía retomar la idea de que el colegio le propusiera algo a su departamento. ¿Para qué educamos a los muchachos: para ser traquetos, guerrilleritos, paracos, o industriales y agropecuarios? Se supone que educamos según para dónde vamos, pero es que nadie se había detenido a pensar cuál es el sentido de esta región. Y vimos la necesidad de dar una respuesta desde el colegio. Y la respuesta mínima era: vamos a educar para comunicarnos y para participar. Y para eso surgió la emisora".

Manual para inventarse una emisora

Todos celebraron cuando les aprobaron la licencia de la emisora. Pero alguien olvidó decir que debían pagar millón y medio de pesos en un plazo de 18 días, recuerda Guillermo. "Entonces, formamos a los 565 alumnos y les dijimos: para tener la emisora necesitamos millón y medio. A cada uno le toca dar tres mil pesos mañana. ¿Sí o no? Y sólo 35 estudiantes no trajeron la plata".

Ya con la licencia, llegó otra revelación: había un plazo de seis meses para salir al aire. Y no había ni equipos ni conocimientos de producción radial. "Logramos que la Unidad de Radio del Ministerio de Cultura viniera aquí y nos hiciera un taller de capacitación en producción radial". Sólo faltaban los equipos. "La Red de Solidaridad Social tenía un rubro de ayuda a poblaciones escolares de estratos 1 y 2 en zonas de conflicto.

Y como esto es todo eso, hicimos un proyecto y nos conseguimos la plata para lo básico: una consolita sencillita y un amplificador de dos amperios. Funcionábamos en un rincón espantoso y la gente se tenía que sentar en los burros de gimnasia, porque no había sillas".

Empezaron transmitiendo de ocho de la mañana a cinco de la tarde, con uno que otro programa escolar, pregrabados enviados por los ministerios y mucha música traída por los mismos estudiantes. Luego, Pérez y la profesora María Teresa Quintero crearon un informativo local que fue muy exitoso. Después convocaron a las iglesias y a las juntas comunales. Con el tiempo se fueron vinculando nuevos realizadores de distintos sectores sociales y se hicieron más cursos de capacitación, mientras la infraestructura empezaba a mejorar mediante la gestión de recursos. "Se presentan proyectos de inversión en el rubro de construcciones escolares o en el de aulas especializadas. La antena, por ejemplo, costó siete millones de pesos y la financiamos con el municipio, como elementos para aulas especializadas. Es que esta emisora es un aula especializada, un laboratorio de enseñanza, igual que el de física, el de química o el de robótica".

Por eso ahora Custodia Stereo tiene sede propia en una esquina del predio escolar, con una moderna consola, equipos digitales de grabación y transmisión, estudio para media docena de invitados, sala de redacción, oficina administrativa y una potente antena, que le permite un cubrimiento de 45 kilómetros a la redonda para el 70 por ciento de la población departamental.

La radio como pedagogía


A veces, en las noches, Puerto Inírida se queda a oscuras y el silencio de la selva atraviesa el río para tratar de quedarse en las calles. La electricidad se ha ido. Pero un minuto después, Custodia Stereo vuelve al aire gracias a una pequeña planta eléctrica que le garantiza cuatro horas de transmisión en tinieblas.

Así se las arreglan para que, cada año, un grupo de entre diez y doce muchachos puedan ir después de clase a cumplir sus turnos detrás de la consola y el micrófono. Se ganan el puesto en un curso de producción radial, para el que este año se inscribieron más de sesenta estudiantes. Allí aprenden a manejar el control máster, a elaborar libretos y a hacer locución.

"La emisora debe cumplir un papel hacia la ciudadanía y otro hacia el colegio. Hacia el colegio el objetivo es pedagógico y formal, pero flexible", afirma Guillermo. Y asegura que la radio fortalece las competencias comunicativas de los muchachos y mejora la participación y la convivencia. "La emisora sirve como proyecto de aula. Por ejemplo, las unidades de comunicación del área de lenguaje se hacen mediante un taller de producción radial".

Alexander Rodríguez, estudiante de grado 11 vinculado al equipo de producción, es un ejemplo. "Gracias a esto he mejorado porque cuando ingresé a la emisora era malo para leer y para redactar. Su compañero Víctor Ruiz también ha aprendido muchas cosas. "Sobre todo, valores y respeto frente a la participación, a que haya diferentes puntos de vista".

Sin embargo, pocos programas son hechos por realizadores del colegio. "Debería haber más programas con profesores, con alumnos", dice Sergio Gaitán, de décimo grado. Y Jenny Marcela Castaño, de noveno, agrega: "la emisora es del colegio y somos los de mostrar, pero necesitamos más apoyo. No falta el profesor que dice que esto es una perdedera de tiempo".

Hernán Javier Ruiz, rector del colegio, reconoce que "no hemos aprovechado de la mejor manera la emisora para hacer programas institucionales, pero con los pocos que han surgido hemos tratado de hacer un trabajo bueno para fortalecer las competencias del plan de estudios". Se refiere a los espacios radiales que se realizan sobre cada uno de los cuatro subproyectos del PEI: educación sexual, democracia, tiempo libre y medio ambiente.

En ese escenario, la propuesta de Lecturas dirigidas de la profesora Olga Lucía Granados es una innovación atractiva para sus estudiantes de biología y química y para algunos adultos. A través del espacio radial se profundizan los temas tratados en la clase de cada semana, mediante lecturas tomadas de libros de la biblioteca departamental y textos de internet. "Al principio a los chicos les daba pereza pero cada vez se interesan más, llaman a la emisora a hacer consultas y luego en clase discutimos las lecturas".

Promoción comunitaria

A las siete en punto del viernes, el estudiante Alexander Rodríguez suelta la pista antillana para calentar la noche lluviosa. La voz azabache del profesor Leyson anuncia que ha llegado la hora de la Melosalsomanía. "Se trata de llevarle a la gente un toquecito de alegría. La salsa aquí poco se escucha, pero poco a poco ha ido pegando". Y es que algunos profesores han encontrado en la emisora una alternativa para proyectar su trabajo y sus capacidades hacia el conjunto de la comunidad.

Guillermo Pérez aclara: "hacia afuera tenemos un objetivo que es la promoción comunitaria. Si tenemos un programa como Amantes del vallenato, eso no puede ser un top vallenato. Cualquier persona que ame el vallenato viene aquí con su cartapacio de CD, pone su música y cuenta por qué le gusta: que un día se enamoró con esta canción y que por esta otra le ‘cascaron’. Y a los ocho días otro, y después otro. O sea, si vamos a escuchar vallenato, hagámoslo con un sentido".

Algo semejante piensa Jorge Gámez, gerente del Fondo Mixto de Cultura y realizador, con Luis Alberto Paul, del programa Llano al atardecer. "Los programas tienen que ser muy pedagógicos, por eso hemos ejercido una labor para afianzar los valores que tenemos y los de otras culturas de la misma región, propender por una identidad".

Las profesoras Elizabeth Castillo, del colegio Custodio García y Martha Toledo, del Luis Carlos Galán, se han sumado a este enfoque con la radio revista Ámarru (mujer, en curripaco), que tiene secciones de pedagogía, cultura, medio ambiente, mujer y niñez.

Las organizaciones comunales acaban de lanzar el programa Testimonios y otros demonios, que dirige el profesor de artes del Custodio, Milton Sánchez Yamatui. "Queremos hacer uso de la radio para conversar y comunicarnos con la comunidad. Lo hacemos un grupo de docentes relacionados con trabajo comunitario: un profesor que trabaja con juventudes, otra que trabaja con mujeres y yo con acciones comunales".

La Dirección de Juventud de La Cruz Roja, en cabeza de los profesores Pedro Pablo Rojas y Olga Lucía Granados, ha encontrado en la emisora un espacio eficaz para dinamizar el proyecto de Promoción del respeto y la convivencia social que adelanta con jóvenes de distintos colegios, como Lilia Patricia Vanoy que cursa décimo en el Luis Carlos Galán: "el programa da a conocer todas las enseñanzas del proyecto; por ejemplo, hablamos sobre los derechos humanos o la prevención de la drogadicción".

Este perfil de promoción comunitaria ha alcanzado inclusive para llevar a la programación el debate religioso, que es esencial en la cultura guainiana. Cinco Iglesias aceptaron el reto de alternarse una franja diaria de 15 minutos, que ya se volvieron sesenta. William Martínez, pastor del Movimiento Misionero Mundial, piensa que "es una plataforma para dar nuestra opinión y hacer una radio mucho más abierta, con otros puntos de vista, para que la gente pueda tener más herramientas de juicio y tomar decisiones en cuanto a la fe, en qué creer o no creer. Eso es parte de la democracia".

Aún así, Guillermo Pérez piensa que Custodia Stereo todavía no está madura y que le falta "hacer una vuelta": generar en la comunidad procesos de pedagogía política, reflexión social y organización alrededor de intereses comunes. Para ilustrarlo, recuerda el caso de un abogado que no se atrevía a crear un programa de poesía porque en Inírida no había audiencia para eso. "Pues fórmela, críela, encuéntrela", le dijo Guillermo. Y así nació Raudales de poesía, un espacio que les costó muchos ‘madrazos’, pero que se sostuvo dos años al aire. "La emisora jugó este papel: un amante de la poesía asume un espacio para formar gente. El programa se convierte en material didáctico de los profesores, que mandan a los estudiantes a escucharlo y hacen concursos y crean círculos de lectores. El programa empieza en la comunidad, irradia a la comunidad y vuelve a la emisora a través de ‘chinos’ que van a hacer poesía en radio. Ese es el proceso que no se ha dado".

Sin embargo, la emisora crece en audiencia, en llamadas, en comentarios de los habitantes y en horas de transmisión. A la vez, el secretario de educación del departamento, Efraín Bautista, revela el interés del nuevo gobierno en ampliar la sintonía y lograr que la emisora se integre más a las actividades y los procesos escolares en las comunidades distantes. O sea que los paujiles ya perdieron la esperanza de volver a ser los únicos dueños del cielo guainiano.


Inírida, Guainía
Capital del departamento del Guainía, con 30 mil habitantes aproximadamente, más cierta población fluctuante por actividades militares y comerciales. Su base económica principal es el comercio (la mayoría informal: ventas de comidas, mercancía pequeña y mototaxis), agricultura en conucos (parcelas), pesca artesanal y ornamental, siembra y raspado de la hoja de coca. Tiene problemas de desempleo, siembra de coca, presencia de guerrilla, conflictos étnicos y actividades económicas ilegales (explotación de oro, comercio informal, contrabando de combustible). Tiene cinco colegios oficiales.

Instituto Integrado Custodio García Rovira
Establecimiento público departamental (hasta grado 11º) con 730 alumnos en la jornada diurna y 220 en la nocturna. Los estratos predominantes de sus alumnos son 1 y 2, con mucha población indígena. Tiene 55 maestros.

Competencias
Grados: 4°-5°. Grupo: Participación y responsabilidad democrática. Tipo de competencia: integradora. Estándar de competencia básica: "Participo con mis profesores, compañeros y compañeras en proyectos colectivos orientados al bien común y a la solidaridad".

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