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En Quindío
Los estudiantes son los maestros
En cinco de los doce municipios de Quindío, el tema del sexo es algo que ha perdido ese matiz de secreto, vergüenza y tabú, para ser tema normal de conversación entre adolescentes, quienes viven su sexualidad libre de prejuicios y actúan en algunos casos como orientadores de sus propios padres y familiares.

Por: Hollmann Morales
Fotografía: Alfonso Reina


Cuando Marisol García, en grado 11 de la Ciudadela Educativa San Bernardo, del corregimiento Barcelona, de Calarcá, llegó a su casa y comentó en tono neutro que venía de una charla donde le habían hablado de masturbación, consoladores, homosexualismo, lesbianismo, condones, VIH/sida, aborto, derechos sexuales y planificación, su padre se sonrojó y, despacio, para no llamar la atención, se escondió en el baño, mientras su mamá quedó pálida y sin palabras.

Como su corto monólogo no tuvo interlocutor, comió y se puso a hacer tareas. Al otro día, en la tarde, la mamá se sentó nerviosa a su lado y con voz insegura le preguntó si eso del sida no era de homosexuales y prostitutas y Marisol le dijo que las amas de casa también estaban expuestas, según la cadena de transmisión.

Eso empeoró las preocupaciones de la señora, quien se paró trémula y buscó al esposo para decirle que tenían que escuchar a la niña. Él, contrariado y sin poder mirar a los ojos a su hija, escuchó que el VIH era el virus, sin síntomas, y el sida era la enfermedad, que no era contagiosa, sino que se transmitía. Ese fuel el primer paso de una serie de charlas que aún no termina, que Marisol le da a una audiencia a la que se han sumado tíos, primos y hermanos.

Antecedentes y cobertura

A finales de 1999, tras el terremoto en el Quindío, surgió un proyecto con énfasis en la prevención del VIH/Sida, que fue aprobado a finales de 2001, con una duración de tres años.

Coordinados por la Corporación Ser Humano, dirigida por Diego Arbeláez, y financiados por la Unión Europea y por Save the Children Reino Unido, los colegios comenzaron a trabajar sobre el derecho a vivir una sexualidad responsable y saludable, evitando el riesgo de contraer enfermedades.

Para estructurar el proyecto se hicieron encuestas en colegios oficiales mixtos y en casas de la juventud de Armenia, Calarcá, La Tebaida, Circasia y Quimbaya, entre alumnos de grados 8º, 9º y 10º (jóvenes entre los 12 y los 18 años), donde se les interrogó sobre sus condiciones básicas de vida (con quién viven, estado civil y actividades), sobre el consumo de alcohol y otras sustancias, sus vivencias y opiniones sobre la sexualidad, sus conocimientos sobre métodos anticonceptivos, infecciones de transmisión sexual, prácticas sexuales, relaciones de género y derechos sexuales, basados en la cartilla Conocimientos, actitudes y prácticas frente a la salud sexual y reproductiva de los y las adolescentes en el departamento del Quindío 2002, elaborada por la Corporación Ser Humano, dentro del marco del Proyecto Jóvenes en Acción por la Vida.

Al tabular la información detectaron una gran desinformación sobre temas de sexo, lo que motivó discusiones y recomendaciones que desembocaron en la formación de profesores y alumnos sobre esos temas. Estos, una vez estuvieron preparados y con el material didáctico que les ofrecieron, se dedicaron a dar charlas a grupos de estudiantes y de jóvenes no escolarizados, quienes a su vez multiplicaron esos conocimientos entre todo tipo de personas de cada localidad, generando una cadena informativa que han dado en llamar metodología Par a Par porque la idea es que niños y jóvenes formen e informen a a otros más o menos de su misma edad, pues hablan su mismo lenguaje y se tienen más confianza entre ellos.

A julio de 2004 han logrado llegar a una población de 31 mil jóvenes escolares y no escolares de cinco municipios de ese departamento. Sin que estuviera previsto, el programa se desbordó, extendiéndose a hogares, a adultos que necesitan de la orientación sexual que nunca tuvieron, y así, de manera abierta, se ha logrado quizá una superación masiva de ese que podría llamarse analfabetismo sexual.

A los de 9º en adelante les hablan de todas las posibilidades del sexo, sin inducirlos a nada, sino mostrándoles ambas caras de la moneda, haciéndolos reflexionar sobre las consecuencias y dejando que cada uno tome su propia decisión. La razón de evitar consejos es que de pronto tomen el camino equivocado y después los culpen a ellos; sólo se limitan a enseñar a evitar, a tomar precauciones, a cuidarse, a respetar su cuerpo y a respetar el de los demás congéneres.

Sexo respetuoso


Óscar Andrés Holguín, 19 años, 11º, también de la San Bernardo, de Calarcá, habló con un amigo que andaba con una y otra mujer, le hizo saber todo lo que había aprendido y este se rio de él. Una noche llegó con la novedad de que no había sido capaz de tener relaciones sexuales con una novia que acababa de conquistar hacía una semana, porque le dio cargo de conciencia aprovecharse de ella y porque, además, de hacerlo, sabía que en adelante debería usar condón. El mismo Óscar Andrés decidió tener novia estable, y a una señora amiga de la casa, de 40 años, con seis hijos y esperando el séptimo, la instruyó sobre la planificación, sorprendido de que ella no supiera nada de eso.

Situaciones prematuras

Alba Lucía Ocampo, 17 años, de grado 11 en la Institución Educativa Santa Teresita, de La Tebaida, no ha tenido relaciones sexuales. Por eso le aterra que condiscípulas suyas de 12 años de edad vivan en unión libre con muchachos. Alba Lucía y su grupo hablaron con algunas de ellas sobre la necesidad de que hubiera compromiso mutuo con sus parejas, pero las muchachas no volvieron, alegando que eso era su problema, que no se metieran en sus vidas, que se manejaban como quisieran. Recurrieron entonces a las visitas domiciliarias para enseñarles cómo prevenir enfermedades y planificar el embarazo a una edad conveniente. Cuando hablan con sus compañeros y les insinúan formalizar la relación, se disgustan, pero han logrado que muchas tomen más en serio estas relaciones prematuras.

José Aldemar Ochoa, 16 años, del Instituto Tebaida, reconoce que antes él y sus amigos veían a las mujeres como objetos sexuales, hablaban de sus atributos físicos de manera grosera, pero desde que empezaron a capacitarse, ven las cosas con madurez y respeto. También hablaban de la masturbación como chiste, pero ahora lo asumen como una conducta de cuidado y responsabilidad. Ya decide cada uno cómo manejar su vida sexual.

Solidaridad y resistencias

Sariti Marín, 17 años, 10º del Instituto Quimbaya de esta ciudad, cuenta que le ha servido tanto este proyecto a ella y su familia, que recientemente una prima suya, de 30 años, resultó con sida, pero como todos ya sabían de esa enfermedad, la aceptaron, la apoyan y no le tienen platos aparte ni la aíslan. Ella estaba muy deprimida, pero gracias a la familia, vive normal. "Si hubiera tenido la información que yo tengo ahora, dice Sariti, seguro que no tendría sida, porque en la edad adulta repercute lo que se hizo en la juventud".

Para Camilo Andrés Vallejo, de 18 años, 11º en ese mismo instituto, lo más importante es que en su casa hay diálogo y se habla de sexo sin miedo ni pena. De alguna manera está educando a sus papás, que cada rato le hacen preguntas a las que él casi siempre contesta con solvencia. Otras veces tiene que preguntar e investigar, de manera que se ve obligado a conocer y profundizar más. Y no se queda ahí, habla con todos los que quieran escucharlo. El único problema son los adultos cerrados que lo interrumpen diciéndole: "ve este pelado, soy 30 años mayor que vos, ¿le vas a enseñar a tu papá a hacer hijos?".

Convivencia y respeto

Julián Esteban Marín, 15 años, 10º, del Instituto de Educación Media Técnica Luis Eduardo Calvo Cano, de Circasia, se interesó por la forma como le hablaban, suave, de tú a tú, sin hacerlo sentir ignorante ni mal. Le parece cómico el caso de que al comienzo de los encuentros se creía que a los enfermos de sida había que discriminarlos. Luego entendieron que no, pero a los dos años supieron que habían convivido con un joven que tenía sida y con quien coincidían en las reuniones de Jóvenes en Acción por la Vida. No sabe qué se hizo. Para él algo muy importante es que ahora conoce mejores aspectos de las mujeres, como sus reacciones y las ve con más respeto.

Diana Carolina Jaramillo, 18 años, 11º, del Colegio San José, de las hermanas Vicentinas, de Circasia, de la primera reunión salió corriendo a su casa a decirles que no siguieran utilizando las mismas agujas para las inyecciones, porque por esa vía podría transmitirse el sida. En el pueblo hay cerca de cincuenta madres menores de edad y un día una muchacha de 13 años le solicitó información sobre métodos de planificación, porque mantenía relaciones sexuales con el novio y no tenía a quién acudir para informarse.

Compinchería intrafamiliar

A Carolina Cruz Villada, 16 años, 11º, del Colegio Teresita Montes, de Armenia, lo que más la ha beneficiado es que se generó, mediante el tema de la sexualidad, una especie de compinchería con su mamá y a su hermana de 15 años la mantiene al tanto de todo, para que haga respetar sus derechos de mujer. Con sus compañeros todo ha sido positivo: ya no hay desinformación, han evitado embarazos no deseados y ha comenzado a protegerse de enfermedades de transmisión sexual. En lo personal se siente preparada para tener una pareja estable y planificar si va a tener hijos o no.

Jimmy Villanueva, 17 años, 11º del colegio Rufino José Cuervo Sur, de Armenia, ya tiene su propia técnica. A quienes se resisten a hablar de sexo, los coge desprevenidos y se pone a hablar, sin aludir a nadie en particular. Nunca falla. Después lo buscan y abruman a preguntas, hasta que terminan formando grupos de información. Se declara formador e informador de sus papás y de sus hermanos, sobre todo de su hermana de 11 años.

De esta manera sigue regándose por el Quindío una nueva forma de ver las relaciones afectivas y sexuales de hombres y mujeres y un conocimiento que les ha traído respeto, comprensión, bienestar, seguridad y acercamiento entre los jóvenes y entre ellos y sus mayores.


Quindío
Su capital es Armenia, a 40 minutos en avión de Bogotá y tiene alrededor de 600.000 habitantes. Es un departamento agrícola en el que predomina el cultivo del café, además del sorgo, plátano, soya y cítricos; también se practica la ganadería y el comercio. El proyecto se desarrolla también en Calarcá, a media hora de Armenia, con cinco centros educativos y un promedio de 3.500 alumnos y 72 profesores; La Tebaida, a 15 minutos de Armenia con seis instituciones educativas, 8.200 alumnos y 237 profesores. Quimbaya a 35 minutos de Armenia, tiene siete zonas educativas con 36 instituciones, cerca de 6.300 alumnos y 130 profesores. Circasia está a 10 minutos de la capital tiene cinco centros educativos y 3.000 alumnos.

Competencias
Grados: 6°-7°. Grupo: Convivencia y paz. Tipo de competencia: conocimiento, integradora. Estándar de competencia básica: "Comprendo la importancia de los derechos sexuales y reproductivos y analizo sus implicaciones en mi vida (por ejemplo: el derecho a la planificación familiar)".

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