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Desde el día martes 20 de junio partía de Mitú con un nuevo reto el cual quería habérmelo propuesto desde muy niño pero más que un reto era una oportunidad de compartir y expresar junto a los demás compañeros con los que prontamente me iba a integrar; un poco de nuestra linda, hermosa, exuberante y por que no decirlo aún no descubierta totalmente, la diversidad cultural y ecológica Colombiana de la cual me siento orgulloso.
Ese mismo día arribé a eso de las 4:30 p.m. en la ciudad de Bogotá, y me alojé en la casa de un profesor, desde ese momento empecé a comunicarme con Carol, quien era la persona que me mantenía informado de todo lo que tuviera que ver con los primeros encuentros con los demás compañeros colombianos con quienes de alguna u otra forma estaría conviviendo durante 34 días en compañía también de otros chicos pertenecientes a 8 diferentes países los cuales conformaban la cuenca amazónica; Bolivia, Perú, Ecuador, Brasil, Venezuela, Surinam, Guyana y Guyana francesa.
El día viernes me reuní en el Ministerio de Educación Nacional con los otros 4 estudiantes colombianos, entre ellos un hombre más y tres mujeres, esa misma tarde luego de haber conocido casi todo el equipo que integraba tal entidad y que además había hecho posible que se pudiera dar la convocatoria y la elección de los cuentos ganadores en el territorio colombiano para participar de dicha expedición nos dirigimos hacia el aeropuerto internacional El Dorado de donde partimos hacia la ciudad de Quito en Ecuador.
Allí nos estaban esperando, y luego nos condujeron hacia La Escuela Militar Eloy Alfaro, en donde nos hospedaríamos mientras nos reuníamos completamente los 9 países participantes de la expedición, en Quito nos quedamos 4 días en los cuales estuvimos visitando sitios de gran interés cultural, como el monumento de la mitad del mundo en la línea Ecuatorial, además de varios museos y sitios arquitectónicos, también tuvimos muchas charlas con personas ilustres de la Ciudad de Quito.
Luego de estar todos los países completos tuvimos la inauguración de la expedición y al mismo tiempo la despedida de esta ciudad tan hermosa.
Después de haber visitado varios pueblos de gran importancia en cuanto a lo cultural para Ecuador nos preparábamos para empezar a navegar por el rió Marañon en un flotel que tenia como nombre Flotel La Misión Expedición Orellana.
Partimos desde Puerto Orellana y atravesamos gran parte de la Amazonía Ecuatoriana visitando pueblos y veredas en donde siempre estaban listos a recibirnos y a brindarnos su amabilidad y su cultura.
Luego de mucho transitar, disfrutar, conocer y aprender llegamos a Perú, un país igual de hermoso a los demás pero con diferencias culturales tan grandes, lo cual me ayudo a comprender un poco más la finalidad de la expedición. Poco apoco nos fuimos hablando unos con otros, tanto con ingleses como con franceses y brasileros, de una forma tan extraña pero tan amigable con lo cual comprendí que el hablar diferentes idiomas no es un obstáculo para comunicarnos y que en esos momentos es en donde dejamos a un lado las diferencias sociales, políticas, y económicas para unirnos a luchar por un solo fin que era la preservación de la Amazonia y su fortalecimiento cultural.
En Perú también conocimos muchos sitios de interés global para fortalecer nuestro ideal el cual ya lo teníamos muy bien descrito.
Por fin me siento nuevamente en casa, en Colombia, llegamos a eso de las 8:00a.m. a Tabatinga en Brasil y al poco tiempo nos trasladaron a Leticia en donde estuvimos visitando los laboratorios de Manuel elkin patarroyo, quien nos expuso personalmente todo aquello en lo que consistía la investigación de las vacunas, nos dejo entrar a su laboratorio para luego pasar a una sesión fotográfica.
Luego nos dirigimos a la sede de la Universidad Nacional en Leticia en donde nos tenían preparada una corta exposición sobre los objetivos de la universidad en cuanto a la educación superior, después de la exposición tuvimos la oportunidad de un deleite de folklore colombiano con el cual todos los expedicionarios, los monitores, organizadores y coordinadores quedaron maravillados, tan impactante fue todo que Colombia quedo como el mejor país en presentación cultural y folklórica.
Poco después nos transitamos al parque del Banco de la República en donde se compartió la tarima con brasileros, con lo cual se les permitió mostrar un poco de su folklore, ya visto todo lo anterior cabíamos el flotel por dos barcos con todas las comodidades necesarias.
Luego de habernos llevado tan excelente imagen colombiana nos disponíamos a entrar al territorio brasilero en donde visitamos ciudades como Tefe, Coari, Manaus en donde dejamos los barcos y empezamos a transitar por vías terrestres y aéreas, Belem, Carajas, entre otras más; en Brasil compartimos momentos maravillosos que perdurarán para siempre en nuestras memorias, conocimos museos, teatros, parques y sitios artesanales en donde por un instante nos apartábamos de lo normal y pasábamos a un mundo casi virtual en el cual nada era igual puesto a la gran variedad artesanal.
En Brasilia conocimos casi toda la ciudad y creo que es una magnífica ciudad por lo cual quede totalmente convencido que si se esta trabajando por la Amazonia y aunque somos pocos pero con una fortaleza enorme y con la suficiente capacidad para demostrarle una vez mas al mundo y nuestros respectivos países que aun resguardamos una voz de aliento, una luz y una esperanza la cual difundiremos en el transcurso de los tiempos por que esta expedición despertó en cada uno en los estudiantes participantes de la expedición un interés por preservar y defender nuestra amazonia.
Después de todo el recorrido se dio la clausura en el congreso de Brasilia y al siguiente día empezaron a retornar a sus diferentes países, primero partió Surinam, luego Bolivia, Guyana, Guyana francesa y Brasil.
Luego partimos los países restantes todos juntos hasta Sao Paulo y luego hasta Lima en donde radicalmente nos dispersamos. La despedida en si fue muy dura todos lloramos hasta los que supuestamente eran los más insensibles y los menos esperados como Paraguassu: el coordinador oficial de la expedición.
Lo escrito anteriormente solo es un pequeño recuerdo pero lo que me queda es un gran compromiso con el cual me siento seguro de cumplir en cuanto termine mis estudios, espero que se les pueda brindar esta oportunidad a otros estudiantes para que conozcan el verdadero sentido de pertenencia de la amazonia.
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