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Soy una niña de Doce años, soy la mayor de dos hermanos, me considero una persona sencilla, estudiosa, cariñosa, me gusta la pintura, asisto a una escuela de bellas artes. Me agrada leer temas que se relacionen con astronomía, la biología, la prehistoria y la historia.
En mis ratos de descanso veo programas de televisión de Discovery Channel, Animal planet, National Geographic y programas de tiras cómicas
Un día de clases, normal como todos, llegó mi profesor, pero esta vez no estaba hablando de plantas y animales, sino que nuestro futuro dependía del estudio.
Entonces de forma inmediata, una compañera que tenía al lado me dijo: Que estudiar solo lo hacía en el colegio, pues el próximo año tendría que ingresar al bachillerato. Su mamá le recomendó que pensara en un colegio con buenos maestros e instalaciones confortables.
Después de escuchar esto, a mi mente se vino la idea de cómo sería mi próximo colegio y comencé a imaginarme mi colegio como un lugar grande y espacioso, con muchos salones amplios y ventilados para la comodidad y el agrado de todos los estudiantes. El patio sería muy grande, con muchos árboles que nos den sombra y aire puro y con toda variedad de flores de diferentes colores y tamaños, que decoren y hagan de él, un lugar llamativo.
El colegio también contaría con aulas múltiples, auditorio o salón de conferencia, salón de sistemas, laboratorios y canchas para practicar deportes; tendría los mejores maestros que nos orientarían de la mejor manera y pondrían a nuestra disposición todos sus conocimientos, además no tendrían ninguna preferencia por algún estudiante, porque para ellos, todos seríamos iguales, valorando las capacidades y aptitudes de cada uno de nosotros.
Además imaginé que la metodología que los profesores utilizarían para impartir sus conocimientos nos brindarían la oportunidad de llevar a la practica los conocimientos adquiridos, las clases serían divertidas y despertarían en nosotros el interés por la investigación, el aprendizaje sería dinámico y significativo, en ningún momento sentiríamos fastidio por ninguna materia.
Cuando volví en sí, me di cuenta que estábamos saliendo al descanso, entonces, lo que hice fue correr y alcanzar a mi compañera y contarle como sería para mi el colegio de mis sueños.
También llegué a una conclusión que le conté a mi amiga: Que el colegio necesariamente no es aburrido, que todo depende del interés de cada uno de nosotros y de la actitud positiva que tengamos frente al estudio todas aquellas personas que participen en la formación del estudiante.
Lauren Lucía Paternina Pérez;Mi colegio Ideal;Jóvenes Autores;jovenes escritores; |