A finales de los años 90 una oleada de nuevos pobladores en Altos de Cazucá, en los límites entre Bogotá y el municipio de Soacha, fue el detonante para que unidos docentes, egresados y estudiantes de la Universidad Nacional, iniciaran hace nueve años el Programa Iniciativas Universitarias por la Paz y la Convivencia, Piupc.
Para la época, decenas de masacres ocurridas en zonas como el Oriente Antioqueño y el Urabá Chocoano y Antioqueño, agudizaron en el país el desplazamiento forzado,uno de los efectos más impactantes, masivos y perjudiciales del conflicto armado interno que sostiene Colombia. Huyendo de la violencia en el campo, miles de personas se desplazaron a las cabeceras municipales principalmente a las zonas periféricas de las grandes ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, entre otras capitales de departamento. La meta de ellos era salvar sus vidas y encontrar un mejor futuro.
Constanza Millán, egresada del Departamento de Trabajo Social de la Universidad Nacional y una de las estudiantes que desde 1998 hizo parte de este esfuerzo académico, recuerda que las principales inquietudes de la profesora Martha Bello, entonces directora del Programa, eran "cómo involucrar a la academia en una de las problemáticas más graves de crisis humanitaria que ha vivido el país, cómo construir desde las universidades conocimiento que contribuya a reconocer lo que está pasando, las consecuencias que está generando este desplazamiento masivo en el tejido social, cómo visibilizar y reconocer las historias de vida particulares de quiénes han vivido este drama, cómo construir conocimiento que contribuya a resolver las dramáticas condiciones que viven las personas afectadas por este hecho violento, y cómo construir nuevas formas de intervención social que contribuya a reparar el sufrimiento vivido por esta población".
 |
El acercamiento a la mayor concentración de desplazados por la violencia que residen en Bogotá comenzó con el desarrollo de una práctica académica en la zona y una posterior investigación sobre niñez, juventud y desplazamiento forzado, a partir de historias de vida.
Desde entonces hasta hoy, el Piupc ha recogido una gran cantidad de testimonios de víctimas del conflicto armado, ha apoyado a organizaciones en diferentes regiones del país, ha creado ha creado cátedras universitarias sobre esta problemática, ha liderado la conformación de redes académicas y actualmente se encuentra analizando cómo las víctimas del conflicto armado realizan los procesos de duelo y cómo perciben la justicia en un contexto de impunidad.
Camila Orjuela, una de las investigadoras de este último proyecto, señala asombrada que a pesar de que el proceso de duelo sea difícil por factores adversos relacionados con el conflicto, la gente sale adelante con estrategias como movilizaciones y galerías de la memoria. "Hay una potencialidad en las organizaciones de víctimas que es clave visibilizar y mirar cómo lo negativo estimula otras habilidades que debe reconocer la academia".
La solidaridad, el duelo grupal y la organización en torno al alimento, la vivienda y los derechos permiten que los desplazados recuperen una condición humana que se suponía perdida al momento del asesinato de sus seres queridos y la posterior huída, según explica Héctor Vargas, politólogo de la UN y candidato a vincularse al Piupc.
En una pasantía que el joven realizó en la Defensoría del Pueblo, y en un posterior trabajo de campo con al UN y Acnur, se enfrentó a una realidad que lo dejó perplejo. "Me di cuenta que la cantidad de personas que viven en la miseria en el país es inmensa, pero de alguna forma logran sobrevivir. Sin embargo, cuando una persona es sacada de su tierra se le quitan los mínimos recursos con que cuenta para vivir y, de cierta forma, siente que le ha sido arrebatada su condición humana, se convierte en desarraigada".
De allí el valor del trabajo que realiza el Piupc, pues contribuye a que la voz de las víctimas sea escuchada, de tal forma que incida en las políticas públicas y le brinda herramientas a las comunidades desplazadas para que se estabilicen, organicen y apropien derechos como la justicia, la verdad y la reparación.
" El acercamiento a la población desplazada surge por la necesidad de cumplir la responsabilidad social que le compete a la academia en el país, es importante e imprescindible no perder de vista los imperativos éticos que la academia debe tener para construir conocimiento en interacción con las víctimas del conflicto armado. Las víctimas no se pueden convertir en un vehículo para obtener un título de grado", aclara Constanza Millán, "los estudiantes deben tener herramientas adicionales a la investigación para saber cuándo existe el permiso para involucrarse con los procesos de las víctimas, cómo entrar a la intimidad del otro sin ser intrusivos, pues no es suficiente la buena voluntad que se tenga, si no se saben acercar, pueden causar un daño mayor". Por esta razón, estudiantes y docentes parten de un principio ético: el respeto al dolor del otro.
Algunas de las razones por las cuales los universitarios de la Nacional han decidido acercarse de manera proactiva al tema del desplazamiento son: "que pensar el tema de la reparación, la justicia y la verdad es una necesidad que va más allá de la coyuntura, porque precisa las bases de la consolidación de la democracia y la convivencia", opina Camila Orjuela. Por su parte Constanza Millán enfatiza que "si los estudiantes no conocen la realidad nacional, serán incapaces de responder a las exigencias del país de una manera pertinente"
Para explicar dicha afirmación, pone como ejemplo el arquitecto que construye opciones de vivienda para la población desplazada sin contemplar sus necesidades o su lugar de origen, o el psicólogo que diagnostica el temor constante del desplazado como una patología y no como el miedo producto del asesinato de sus seres queridos y la amenaza contra su vida.
Una de las iniciativas derivadas del Piupc fue el Primer Concurso sobre Desplazamiento Forzado que se realizó en 2000 en asocio con Colciencias y la Asociación Colombiana de Universidades, Ascun. Así mismo, se diseñó un curso de contexto sobre desplazamiento forzado que posteriormente se convirtió en una cátedra virtual impartida entre otras instituciones en la Universidad Tecnológica del Chocó, la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, la de Antioquia, la del Valle, la de Caldas, la Tecnológica de Pereira, la Fundación Universitaria del Área Andina en Pereira y Univalle en Cali. Dicha iniciativa ahora es ofrecida no sólo a estudiantes y docentes universitarios, sino a funcionarios, entidades del Estado y organismos de cooperación internacional.
Luego de nueve años de trabajo, el Piupc llega al nivel de redes, liderando la Red de Investigadores sobre Desplazamiento Forzado, que también se conformó en 2000.
Representantes de la red:
Rosa Ana Abadía, UTCH, rosaabadia9@hotmail.com
Judith Barrera, UNAD, judithbarrera@gmail.com
Luz Stela Cipagauta, UPTC, stheend@hotmail.com
Yuri Alicia Chávez, UCMC, ychavezp@gmail.com
Leidy Yolanda González, UPTC, Leidyjpm04@yahoo.com
Alexandra Restrepo, Universidad de Antioquia, chere@guajiras.udea.edu.co
Marta Inés Villa, Corporación Región, marvima@une.net.co
Diana Ortiz, UTP, dportiz@utp.edu.co
Jorge Salomón, Universidad del Valle, templario06@yahoo.es
Mario Hernán López, Universidad de Caldas, mariohl@une.net.co
Martha Cecilia Ochoa, Universidad Tecnológica de Pereira, libelula@utp.edu.co
Carolina Arango, U. de Caldas, cuitarango@gmail.com
Mauricio Vilora, fundación Universitaria del Área Andina Pereira, mvilora@funandi.edu.co
David Erazo, Univalle-cali, daferazo@yahoo.es
Gladys Martin Novoa, UPTC, gmartinnovoa@yahoo.com
Luz Jessely Salcedo, UTCH, jesselo10@yahoo.es
Informes:
Página web del Piupc http://www.piupc.unal.edu.co/
Teléfono: 3165000 Ext. 18464 y 18462
Correo electrónico: proiupc_bog@unal.edu.co
programa, iniciativas, paz, convivencia, desplazados, desplazamiento, forzado, Piupc, Universidad, Nacional |