Artículo Públicado en el El Tiempo
Cuatro y treinta de la mañana. Juan Camilo Marulanda abre los ojos en la oscuridad y se alista para pasar el día más pesado de la semana. Faltando pocos minutos para las seis sale de su casa en el barrio Prado y toma un bus que lo lleva hasta el Tecnológico de Antioquia, donde estudia Licenciatura en Humanidades.
A las diez de la mañana se dirige a la Universidad de Antioquia para recibir la clase de periodismo I hasta las doce. Después de un corto almuerzo, toma otro bus que lo deje cerca del Paraninfo de la misma universidad para no llegar tarde a Radio 1, que comienza a la una.
A las cuatro de la tarde regresa al campus del alma máter y asiste al último curso que va hasta las ocho de la noche. "Me está dando duro", afirma Marulanda mientras camina a su casa, donde pasará en vela toda la noche preparando los trabajos del día siguiente.
Él enfrenta una lucha diaria que no todos han logrado ganar: finalizar dos carreras al tiempo. Lina María Rendón intentó la misma ‘proeza’ en 2003 y claudicó en mitad de camino. Ella sabía que cursar una carrera era difícil y que estudiar dos era una especie de masoquismo, pero tenía la seguridad de que el tiempo podía rendir para mezclar los números (Economía) en la Universidad Nacional con los medios masivos (comunicación social) en la Universidad de Antioquia.
"Ya al mediodía me sentía rendida", explica. Su sufrimiento comenzó cuando perdió una materia en la Nacional. El sentimiento de mediocridad la invadió porque no rendía en ninguna de las dos partes, además de que descuidó a su novio y sus amigos. "Una vez perdí un parcial de macroeconomía, había estudiado mucho y no pude contestar, no pude hacer nada. Ese fue el día en el que decidí retirarme de economía", dice.
Lina ahora se siente feliz porque puede dar el ciento por ciento en comunicación social y además le queda tiempo para otras actividades. Por su parte, Marulanda opina que la responsabilidad es la forma de salir adelante y enfrentar la sobrecarga académica que hizo entrar en crisis a Lina, y si bien acepta que se pierde gran parte de la vida juvenil, considera que es un riesgo y un sacrificio válido, todo por un futuro mejor.
Se mira en el espejo de muchos que como él aprenden a distribuir el tiempo y cursan dos pregrados simultáneos. Fuera de la saturación, el otro fantasma de los que así lo hacen es la supuesta prohibición de matricularse en dos universidades públicas a la vez, por lo cual tratan muchas veces de ocultar su situación.
El jefe de Admisiones y Registro de la Universidad de Antioquia, Jorge Alberto Restrepo, explica que se trata de un temor sin causa real porque en realidad no existe ninguna norma que limite esa posibilidad, además, si así ocurriera, sería casi imposible cruzar los listados de admitidos para comprobarlo.
La Jefa de Registro y Matrícula de la Nacional, Gilma Castaño, constató que esta institución está al tanto del gran número de estudiantes que cursan dos pregrados debido a que ellos mismos lo comunican a directivos y docentes. Las motivaciones –anota– tienen que ver con complementar sus conocimientos, aunque no está tan segura de qué tan positivo sea y por eso a futuro sería bueno estudiar si esta situación trae perjuicios o beneficios a los estudiantes.
Según Lina, esta odisea sólo es para personas con un alto grado de exigencia personal y que estén dispuestos a sumergirse en el estudio y alejarse de los amigos, porque piensan que en la situación actual el futuro no está garantizado con una sola carrera.
De ahí que Juan Camilo Marulanda acepte las jornadas de hasta 16 y 20 horas continuas frente a los libros, para ser un excelente maestro en el área de humanidades, a lo cual le ayudarán sus conocimientos en comunicación.
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