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Saberes y técnicas de los pueblos de la alta Guinea

La producción agrícola de la gente del litoral tuvo que enfrentar grandes retos. El bosque húmedo y su cercanía al mar requería drenaje, desalinización y mecanismos de protección de la tierra robada al océano. Esta región es considerada por algunos investigadores como una de las cunas de la agricultura en el continente africano. La proximidad al mar, la lluvia intensa y la multiplicidad de cuencas hidrográficas inundan las tierras durante varios meses al año. Estas características del entorno dieron a la gente de los ríos de Guinea la posibilidad de convertirse en los maestros de la agricultura en tierras enagosas. Algunos autores dicen que, desde el segundo milenio antes de Cristo, se cultivaba una variedad de arroz conocida como Oryza glabérrima. En el siglo XVII, la región comprendida entre el río Gambia y el río Cacheo seguía cultivando esta variedad de arroz. En 1685, un oficial de la Compañía Francesa de Senegal señaló que cerca de cada casa había un lugar para el acopio y el cuidado del arroz.

Al inicio del siglo XVI, los pueblos de la Alta Guinea no sólo conocían las técnicas del cultivo del arroz en tierras inundadas. Los balantas, por ejemplo, cultivaban el ñame y los banunes producían suficiente millo para su propio abastecimiento, el de los portugueses que vivían en sus territorios y el de las naves negreras.

La salinidad de los numerosos ríos de la Alta Guinea dio lugar a la producción de sal. La técnica usada fue la extracción de los pantanos salobres. No obstante, en Sierra Leona la sal se obtenía mediante la incineración de las hojas del manglar, impregnadas por la proximidad del mar. También se utilizó la evaporación del agua de mar. En Senegambia, como en el imperio de Mali, la sal generó actividades comerciales. Senegal estuvo involucrado en un gran comercio de sal con los imperios sudaneses, gracias al mineral obtenido en la boca del río Senegal. Sin embargo, éste no fue el caso de la Alta Guinea, donde la producción de sal no dio lugar al comercio de larga distancia entre el litoral y las tierras del interior.

La navegación fluvial y marítima también fue una actividad de gran importancia entre la gente de los ríos de Guinea. Según las crónicas portuguesas, los bijagos o biojós eran excelentes navegantes y nadadores, además de ser soldados muy disciplinados. También tenían la reputación de ser muy diestros en el manejo de toda clase de armas. Mientras las mujeres cultivaban la tierra, construían las casas y pescaban, los hombres se dedicaban a la navegación y a las artes de la guerra. Estas habilidades fueron utilizadas por los bijagos en el Nuevo Mundo para luchar contra la esclavitud. A principios del siglo XVII, en Cartagena de Indias, muchos cautivos huyeron hacia los Montes de María al mando de Domingo Biojó. Procedente del archipiélago de los bijagos, Domingo organizó la resistencia y fundó pueblos que se conocieron como palenques. Sus descendientes viven hoy en San Basilio de Palenque, situado a 60 km al sureste de Cartagena.

El comercio fue una de las principales actividades de los balantas. Realizaban ferias una vez a la semana en distintos lugares. Cada tipo de mercancía tenía una sección especial en el mercado, a excepción de la venta del alcohol, que podía realizarse en cualquier lugar de la plaza. Esta excepción se explica porque la función del mercado en las sociedades africanas no sólo era económica: era y sigue siendo el lugar de la vida social y de recreación por excelencia.

Muchos cronistas dejaron testimonios de cómo la gente de los ríos de Guinea eran vistos por los españoles. En 1627, Alonso de Sandoval escribió:

Son los que más trabajan, los que más cuestan y los que comúnmente llamamos de ley, de buenos naturales, de agudo ingenio, hermosos y bien dispuestos; alegres de corazón y muy regocijados. De los yolofos se puede decir que corren a pie parejas con un veloz caballo sin que les pase pie delante y siguiendo la carrera van haciendo mil gentilezas saltando atrás y adelante. Précianse mucho de sus noblezas y son muy amigos de que los adulen.

Muchas de estas personas africanas, conocidas como de los ríos de Guinea, trabajaron en las haciendas y en las minas de la Nueva Granada desde mediados del siglo XVI. También se desempeñaron como domésticos y fueron utilizados en la boga, es decir, en la navegación por el río Magdalena y otros ríos importantes.

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Máscara bacún: s.f., talla en madera y pigmentos naturales, 22 x 12 cm, colección Adriana Maya, Bogotá

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