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La región Caribe

El Caribe continental colombiano se extiende entre Punta Castilletes al oriente y el Cabo Tiburón al occidente. Corresponde al piso térmico cálido, con excepción de la Sierra Nevada de Santa Marta. Los departamentos del Chocó, Antioquia, Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico, Magdalena y La Guajira conforman esta región, cuyo relieve es de escasa altura, las elevaciones más importantes son la Serranía de la Palomas, San Jerónimo, San Lucas, San Jacinto y los montes de Piojó y de María. Entre los accidentes geográficos más notables están el Golfo de Urabá, el de Morrosquillo, los cabos Tiburón y San Juan, y las bahías de Cartagena, Colombia, Cispatá, Santa Marta, Manaure, Portete y Honda, además de la Península de La Guajira. Toda esta inmensa región está habitada mayoritariamente por gente afrocolombiana.

La planicie costera se extiende por los departamentos del Cesar, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre y Córdoba, y por algunas áreas de Antioquia. Está formada por valles fértiles drenados por ríos y ciénagas conectados entre sí. Interrumpiendo esta planicie de selva húmeda acarrean a las comunidades enormes responsabilidades. Según la Cumbre de Río de Janeiro, realizada en 1993, selvas tropicales como la del Pacífico colombiano o arrecifes coralinos de la costa Caribe y del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina son patrimonio natural de la humanidad. Es decir, tanto los Estados que firmaron este tratado como los pueblos que las habitan tienen la responsabilidad de cuidar todas las formas de vida que estos lugares especiales albergan.

Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones de este proyecto, la realidad económica de los países y de los pueblos afrocolombianos no permite, en muchas ocasiones, cumplir con este compromiso. La tala de árboles, la explotación de hidrocarburos, la minería mecanizada, la pesca industrial y la construcción de vías de comunicación en zonas de reservas naturales son apenas algunos de los problemas que deben enfrentar las comunidades afrocolombianas cuando se trata de proteger el medio ambiente. No obstante, es muy importante saber que, al igual que los pueblos indígenas, los descendientes de los africanos en Colombia poseen un pensamiento ecosófico, esto es, una tropical se presentan las serranías mencionadas, de alto valor ecológico y cultural.

El mar, los ríos y las ciénagas condicionaron la localización de los principales asentamientos humanos. La cercanía al agua siempre ha representado facilidades para el comercio, fuentes y despensas de alimento y agua dulce indispensable para la dieta alimenticia. Además del pescado otro producto básico suministrado de manera abundante por el mar, los ríos y las ciénagas.

La pesca, la agricultura y la ganadería han sido las actividades principales de la población afrocaribeña. A principios de la década de 1950 todavía quedaban grandes extensiones de bosque seco tropical en las fincas ganaderas que fueron reemplazadas por pastos.

La riqueza ecológica de la región ha sido utilizada para sacar adelante planes de desarrollo. Desafortunadamente, en muchos casos, se ha considerado que la oferta del medio es infinita y esta actitud ha acarreado impactos ambientales nefastos que han entorpecido la regeneración de los recursos. Entre los ejemplos más dramáticos de daño ambiental ocasionados por estas acciones vale la pena señalar la salinización de los manglares de la Ciénaga Grande de Santa Marta y el de las tierras agrícolas por el uso inadecuado del riego, la tala de la mayor parte del área boscosa de la Sierra Nevada y el deterioro de los arrecifes de coral del Parque Nacional Islas del Rosario.

A pesar de estos problemas, la región Caribe y la costa Pacífica colombiana son consideradas zonas de gran biodiversidad, es decir, zonas privilegiadas en ecosistemas de gran productividad y diversidad biológica. A la existencia de arrecifes de coral, ciénagas y manglares se suma una gran riqueza de fauna y flora. Los manglares se destacan por su gran diversidad de formas de vida. Esta variedad biológica se explica por su capacidad de exportar grandes cantidades de materia orgánica, que al degradarse se transforma en partículas de proteína, donde miles de animales se han especializado en filtrarlas o en recuperarlas del fondo, dando lugar a la más compleja y dinámica cadena de intercambios alimenticios. Ofrece cientos de productos naturales, como el tanino y madera de alta calidad.

El manglar es un área nodriza, donde millones de animales como los camarones y langostinos completan parte de su ciclo biológico. Es un lugar tan importante que gracias a la abundancia en recursos alimenticios, se consolidaron las primeras culturas del trópico americano.

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Zonificación ecológica
El Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina
La convivencia pluriétnica

Atardecer en el bajo río Naya (Valle del Cauca), 1991

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