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Zonificación ecológica

Valles, depresiones, deltas, sierras y penínsulas han sido los espacios de vida de los africanos y sus descendientes desde el siglo XVI. Los procesos de poblamiento afrocolombiano son indisociables de la adaptación que estos pueblos llevaron a cabo desde su desembarco en estos territorios. El valle del Sinú y en general las llanuras caribeñas se caracterizan por la presencia de abundantes aguas y lluvias y una gran variedad de climas. El río Sinú ha sido la arteria vital que ha permitido el desarrollo de importantes actividades económicas y comerciales. La población afrocolombiana de esta región ha estado en contacto con poblaciones indígenas desde su llegada a estas tierras. A diferencia de los territorios del litoral en donde las poblaciones de ascendencia africana o permanecieron entre ellas, como es caso del Palenque de San Basilio o interactuaron de manera privilegiada con los españoles. El valle del Sinú y toda su región ha sido una comarca de ganadera. Sus habitantes también cultivan arroz, plátano, algodón, yuca y tabaco. En riqueza mineral cuenta con yacimientos de níquel en Cerromatoso.

Otra región habitada por gente afrocolombiana es la depresión momposina, ubicada en la confluencia de los ríos San Jorge, Cauca, Magdalena y Cesar. Se distingue por la presencia de abundantes ciénagas y pantanos, comunicados por una compleja red de brazos y caños. Su principal producto agrícola es el arroz.

Antes de la llegada de los españoles y de los africanos, el Valle de Upar y el río Cesar fueron territorios habitados por una gran número de grupos indígenas: burede, bubure, caona, coronudos y caribes, entre otros. La cultura chimila –entre los ríos Magdalena, Cesar y Ariguaní– y la cultura Malibú –a orillas del Magdalena. Desde el año 1501 empezaron a llegar africanos esclavizados a esta zona. Muchos huyeron por el maltrato de sus amos y aprovecharon los terrenos escarpados y los montes para esconderse. más tarde fueron sometidos y sus palenques fueron reducidos con la ayuda de los misioneros dominicos.

El delta magdalenense es una llanura aluvial rica en suelos fértiles, se halla situada en el curso del río Magdalena. Cuenta con áreas cultivadas de arroz, algodón y caña de azúcar. La actividad pesquera se desarrolla en las ciénagas y las comerciales en puertos de gran importancia como los de Cartagena, Barranquilla y Santa Marta. Estas tres ciudades se distinguen por una importante presencia de población afrocolombiana, siendo Cartagena de Indias la más sobresaliente.

La Sierra Nevada de Santa Marta tal vez la más importante de todas las formaciones de la región, se levanta desde el mar y alcanza las mayores alturas del territorio nacional. Entre bosques xerofíticos y desiertos, da pasos a sistemas montañosos remontándose sobre bosques de niebla y páramos hasta alcanzar las nieves perpetuas, razón por la cual presenta todos los climas y la más variada vegetación. Es considerada como un mosaico de ecosistemas exuberantes de diversidad biofísica. Los ecosistemas de la costa Caribe se caracterizan por es su estrecha interdependencia. Es así como, las aguas dulces que se generan en los páramos y bosques de niebla de la Sierra Nevada, al drenar sobre las ciénagas y ecosistemas costeros, garantizan un delicado equilibrio en las condiciones salinas de los manglares.

La población indígena más importante de la Sierra Nevada de Santa Marta son los kogui. No obstante, esta región conoció la existencia de palenques como el de Guachaca, que apareció desde los primeros años de fundación de la ciudad. Los cimarrones de Guachaca eran esclavizados de origen africano, utilizados como buzos para sacar perlas del fondo del mar.

Africanos, indígenas y españoles convivieron desde la Colonia en esta región como en muchas otras del Caribe colombiano.

La península de la Guajira es un paraje que emerge entre el desierto y el mar. Está localizada en el norte del país, de tierra arenosa y clima semidesértico, con ligeras elevaciones como las serranías de Cocinas y Jarara. Es seca hacia al norte, pero las condiciones climáticas mejoran hacia el sur donde hay cultivos de algodón, arroz, yuca plátano. Son importantes las salinas de Manaure y la explotación carbonífera del Cerrejón. En medio de vegetación propia de zonas desérticas, como cactus y trupillos, y entre trochas polvorientas que comunican lo ancestral con lo nuevo, continúan vigentes las costumbres de las familias indígenas wayú.

En 1538 fueron descubiertas las zonas productoras de perlas extendidas por toda la costa desde el Cabo de la Vela hasta Riohacha. Durante todo el periodo colonial los africanos y sus descendientes al igual que en Santa Marta fueron utilizados en la pesca de perlas. De esta manera se inició el poblamiento de pescadores afrocolombianos de esta región peninsular.

Entre 1600 y 1640 la actividad comercial adquirió un vigoroso impulso. La trata negrera y la esclavitud en la región jugaron un papel significativo en la economía y sociedad coloniales. Riohacha era uno de los puntos principales de desembarco de ese comercio ilegal de esclavizados.

ciénaga; San Benito de Abad;Colombia;afrocolombianos;

Una ciénaga en San Benito de Abad (Sucre), El Espectador, Bogotá, agosto de 1992

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