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En las comunidades afrocolombianas del Pacífico existen variadas formas de distribución de las labores entre hombres y mujeres. Por lo general, los hombres se dedican a la pesca blanca de distintas especies de peces, como pargo, corvina, jurel, sierra, "gualajo", "machetajo", róbalo, "ñato", "pepegallo", dorado", "pelada", "barbeta", "bobo", bagre, "berrugate", "bravo", mero, "burique", "mulatillo", "canchimala", lisa y otros. También capturan camarón tití y langostino.
Las mujeres de los pescadores, por su parte, son hábiles escalando el pescado. En la playa es frecuente observar a las familias en esa actividad, sobre tarimas de guadua o de chonta que también se usan para lavar loza. Utilizando pequeñas redes o trampas como catangas o esterados, las mujeres se embarcan para capturar camarones y jaibas para el consumo doméstico o para el intercambio. En otras zonas se internan en el manglar para la extracción y recolección de moluscos y crustáceos. También se dedican a la agricultura. La gente afrocolombiana mantiene colinos a orillas de los ríos. El monte es clasificado en tres categorías: el monte biche, que es la franja donde comienza la recuperación de la vegetación selvática, allí se siembran los frutales; el monte alzao, una selva prominente con frutales; y el monte bravo, lugar donde se realizan las actividades de cacería luego de haberse preparado con rituales para protegerse de los espíritus que habitan en ese lugar desconocido.
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