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Ritmo ritual propio de las comunidades afrocolombianas del Palenque de San Basilio. Considerado como un legado de las expresiones estéticas africanas, fue reinventado a este lado del Atlántico. Es una de las tonadas más importantes del repertorio melódico de la costa Caribe colombiana. Musicalmente es un toque de tambores yamaró, quitambre, bombo y, en casos especiales, de pechiche, acompañados con cantos y toques de palmas de las manos o de tablillas.
El ritmo es acentuado, autónomo, con sonidos secos, realizado por los tambores, sin ninguna derivación hacia la melodía. Se ejecuta en las ceremonias de iniciación de las jóvenes afrocolombianas cuando llegan a la pubertad. La interpretación está a cargo de los hombres, quienes percuten los instrumentos y participan del canto junto con las mujeres. Se establece un diálogo entre la primera voz y un coro formado por las restantes. Se canta recurriendo al uso continuo del laleo.
El bullerengue es un ritmo alegre, lleno de energía y fuerza vital, en el que siempre están presentes los tambores, cantos y palmas propios de todos los ritmos con herencias africanas. Acostumbran emplearse párrafos como el siguiente:
¿Con qué se peina la luna?
Josefa Matía... Josefa Matía...
Con el peine y la peineta
Josefa Matía... Josefa Matía...
La luna por indiscreta
Josefa Matía... Josefa Matía...
Me dijo que no sabía
Josefa Matía... Josefa Matía...
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