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Los asentamientos lineales costeros son pueblos antiguos dispuestos de forma lineal a las playas. En caso de estar situados en pequeñas bahías adquieren un carácter semicircular arropando así la pequeña ensenada que abriga el poblado. La playa y pequeñas plazoletas componen el espacio público que es tanto de uso familiar como colectivo. En algunos pueblos existe una pequeña capilla situada al final de la plazoleta. Los asentamientos mixtos son poblados construidos en la confluencia de ríos o quebradas y el mar. Fluviales y costeros, comparten la cercanía al agua dulce y al agua salada. Los estudiosos de este tipo de hábitat afirman que estos asentamientos surgieron como poblados fluviales situados casi siempre en las desembocaduras de ríos o quebradas. Y sólo poco a poco se expandieron hasta alcanzar la proximidad de la costa. La forma como esta distribuido el espacio en estos poblados deja ver la combinación de herencias españolas que se expresan en el damero rectangular con manejos de espacios privados de claro acento africano.
Muchos pueblos afrocaribeños están organizados siguiendo la cuadrícula española compuesta por las cuadras y las manzanas, en cuyo centro se halla una gran plaza, lugar de la alcaldía y la iglesia. Pueblos antiguos fundados desde el siglo XVII, como Barú, Santa Ana, Tolú, y otros como Puerto Escondido, San Bernardo del Viento, o los de gran tradición de pesca como Taganga presentan esta disposición del espacio público. Sin embargo, al entrar en la intimidad de una residencia el espacio se transforma. Los ámbitos de la vida familiar y social giran alrededor de la cocina situada en el solar de la casa. En las casas de la gente afrocaribeña en Colombia, la cocina es una edificación aparte del resto de la vivienda. Casi siempre se trata de una sólida enramada, con techo de palma sostenido por troncos de madera. Es el lugar de reunión por excelencia y centro de transmisión de valores e informaciones básicas sobre la identidad. Al igual que en el África occidental, los solares en donde se hallan las cocinas son lugares de sombra gracias a sus árboles. En los días calurosos del trópico, el solar representa un refugio de frescura y de encuentro. La presencia del árbol en los espacios privados de las familias afrocolombianas es de gran significación puesto que para sus ancestros africanos, el árbol es símbolo de la memoria familiar. Debajo de grandes ceibas, manzanillos u otras especies, las mujeres y los ancianos afrocolombianos han trasmitido a sus hijos todo cuanto saben sobre el mundo y sobre el más allá.
El Caribe no sólo es un espacio de confluencias entre los ríos y el mar. Allí también han convergido personas de muy diversos orígenes. La presencia de grandes zonas de interacción entre gente de origen africano e indígena es una de sus características más importantes. Córdoba, Sucre, César, La Guajira son departamentos cuya población es en gran parte afro-indígena. Ganaderos y agriculturos, pescadores de agua dulce, la gente sabanera tiene una larga tradición arquitectónica que combina el conocimientos ancestrales indígenas y africanos. Lamentablemente no existen estudios sistemáticos sobre estas tradiciones. Es evidente que sus contactos remontan a los tiempos de la Conquista. También es claro que las tradiciones culturales afro-indígenas poseen rasgos que las diferencian de los pueblos de ascendencia africana que se tuvieron mayores contactos con los europeos o entre ellos, como es caso de ciudades como Cartagena de Indias o numerosos pueblos de ganaderos, agricultores y pescadores afrocolombianos de la región.
Existe otro tipo de asentamiento costero que a diferencia del anterior se caracteriza por haber surgido a orillas del mar de donde sus habitantes obtienen los recursos necesarios para vivir. La vida cotidiana de estos pueblos costeros transcurre en la playa, espacio público por excelencia. Debido a los movimientos de población de las áreas rurales sabaneras hacia las costas, estos pueblos han crecido y sus estructuras urbanas originales se han ido transformando. Por eso se habla de ellos como asentamientos costeros complejos. Una de las mayores transformaciones de estos poblados consiste en la introducción de edificaciones institucionales como colegios, canchas, hospitales, alcaldías. Lamentablemente en muchos casos no se respeta la arquitectura tradicional.
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