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En tiempos de los asaltos de los piratas a la isla, los africanos fugados de las plantaciones se ubicaron en las partes altas del lugar. Vivieron en casas que armaron con bejucos, ramas, hojas de palma de coco y mangle y madera.
Las viviendas típicas del archipiélago corresponden a un estilo de marcado acento afroanglo- caribeño. Estas construcciones se hacen en madera de pino machihembrado la cual es importada de Nicaragua o del sur de los Estados Unidos. Su montaje se hacía mediante trabajo compartido entre familiares y vecinos. Más de la mitad de las casas estaban pintadas de blanco, predominando los acabados en colores vivos, que imprimen un toque pintoresco al paisaje. La ornamentación es refinada y sus adornos llaman la atención por la delicada combinación de sus colores. Las casas se edifican casi siempre sobre pilotes o troncos de árboles, en soportes de concreto o en bloques de piedra basáltica como en Providencia. Levantar la casa permite aislarla de la humedad. Estos pilotes las levantan del suelo de 0.60 a 1.2 metros. Se encuentran ubicadas entre las palmas de coco, a la vera de los caminos o en la orilla del mar. Los jardines y antejardines, en ocasiones encerrados con cercas vivas, están sembrados con flores ornamentales del trópico. También tienen árboles de mango o de naranjo que crecen silvestre. El balcón es el sitio de descanso, hecho para disfrutar de la brisa y de la sombra, ver pasar el día desde las hamacas y reunirse con los vecinos, son estas algunas de las razones por las cuales se continúa con la tradición de construir el balcón, que se ubica en la parte anterior o alrededor de las viviendas. Las residencias tradicionales han ido desapareciendo con la migración de gente del continente que llega atraída por el comercio del puerto libre.
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