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Lunes, 02 de Abril de 2007
Lenguaje callejero
Expresiones del lenguaje popular cartagenero decoran las paredes de la ciudad para recordarles a los turistas y habitantes que la lengua viva es la que se habla en las calles.

Luis Miguel sale cada mañana de su casa a 'aventurar maraña'. Emprende rumbo hacia la playa de Cartagena en Bocagrande, sector hotelero de la ciudad, donde alquila sillas a los turistas por dos mil pesos. Se la pasa 'ratoniando' para conseguir 'money' porque según él, "la vaina está delgadita".

Si usted no es cartagenero, estas expresiones le habrán sonado como en chino. Sin embargo, para los habitantes de la Heroica son de uso común y cotidiano, expresan su sentir y sobre todo, su pertenencia con la ciudad y con su realidad.

Así lo detectaron dos artistas, uno cartagenero y otro bogotano, que quisieron decorar las paredes de Cartagena con expresiones muy comunes en el lenguaje popular en un intento de hallar su significado literal siguiendo el patrón del diccionario.

Los avisos gigantescos de fondo negro y letra blanca ubicados en las paredes del Centro Histórico, la Avenida Pedro de Heredia y el Centro de Formación de la Cooperación Española en Cartagena, conforman la exposición denominada: "aguantando cable".

Llegaron allí en vísperas del Congreso de la Lengua Española con el ánimo de "dignificar, a través de la formalización tipográfica y la escala monumental, el lenguaje callejero - una forma comunicativa que el lenguaje 'culto' a menudo desdeña", dicen los organizadores.

Uno de los significados para la expresión "Aventurar maraña" es: buscar trabajo sin seguranza. Sin embargo, para los cartageneros de a pie el significado es más sencillo: "salir al rebusque", explican.

Lo mismo sucede con "ratoniando pechule". Según los avisos es el dicho de una persona que va en busca de menuda. En otras palabras, ir de un lado para otro, de extremo a extremo, vendiendo relojes, gafas, pantalonetas, aceite de coco, y cuanta cosa pueda interesar a los turistas.

Resulta evidente que gran parte de la jerga cartagenera está plagada de expresiones que tienen que ver con la economía de una ciudad básicamente movida por el arribo de turistas de todas partes del país y del mundo.

Cuando no es temporada alta, "la vaina se pone delgadita", es decir, la situación económica de los lugareños entra en crisis, o como dirían en el interior del país, "la marea se pone alta". De allí que cada mañana en un acto rutinario, cientos de cartageneros al igual que Luis Miguel, se lancen a las calles a conseguir el biyullo o la 'money' para llevar la comida a casa.

De ahora en adelante, estas expresiones decorarán las paredes de Cartagena para recordarles a los habitantes y turistas que la lengua viva es la que se habla a diario, la que se habla a las afueras del Centro de Convenciones donde se realizó el Congreso de la Lengua Española.

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