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Maestra de preescolar, una segunda mamá...
Una maestra ejemplo de amor y entrega resalta que el trabajo padre-docente es vital para los niños.

Pasar 30 años de la vida en una labor digna de respeto, como la docencia, es hacerse merecedor de un reconocimiento que no sólo exalte el profesionalismo, sino que resalte la parte humana que indudablemente supera todo. Es el caso de la maestra Martha Stella Lasso de Cortés, quien orgullosamente dedicó la mitad de su vida a enseñar con amor.

Mirar a los niños siempre con el mismo afecto, sin importar clase social, condiciones de vida, raza, color o costumbres familiares, fue la clave para que la "profe" Martha recibiera el cariño incondicional y enorme no sólo de los niños, hoy adultos, sino de sus padres. Siempre estuvo pendiente de sus necesidades. Si un niño estaba triste se preocupaba por saber el por qué y solucionarlo, y si estaba feliz se esmeraba para que su sonrisa fuera duradera.

Su trabajo siempre fue más allá de las aulas, siempre estuvo pendiente de las codiciones físcas de sus niños, pero antes de ésto, de la parte emocional de los pequeños. Estaba convencida de que un niño sano en todos los sentidos podría aprender, si no era así, se debía primero tratar con amor el problema de raíz. Fue así como logro sacar adelante niños que hoy son grandes personas, profesionales que la recuerdan con amor y siguen diciendo con orgullo que ella fue su maestra.

Conozcamos un poco a Martha Stella...

CA: ¿Cuánto tiempo ejerció la labor docente con niños preescolares (educación inicial)?

MS: Ejercí mi labor docente durante 32 años. De 1968 a 1999

CA: ¿En qué instituciones educativas?

MS: Trabajé como Profesora de Preescolar en la Fundación Infantil Jesús y María. En ella se atendían niños y niñas de estratos 2 y 3.

CA: ¿Cómo era la relación con los padres de familia de los niños que ingresaban por primera vez (preescolar) al colegio?

MS: La relación con los padres era muy cordial y chévere. Ellos manifestaban sus inquietudes, aportaban sus sugerencias sobre cómo atender a los niños, y, según la edad de niño (yo tuve niños de 1 a 6 años de edad, organizados en niveles), se preocupaban por su grado de aprestamiento y de pedagogía.

CA: ¿Qué metodologías o estrategias utilizaba para entablar una buena relación con los niños y posteriormente con sus padres?

MS: Con los niños se brindaba mucho amor y afecto, y, aparte de eso, se utilizaban medios de fácil acceso para su manejo. Yo desarrollé mucho con los niños los grupos de juego/trabajo en el que utilizaba para ayudar a su desarrollo materiales que se complementan con el medio ambiente (cajas de cartón, madera, lana, aserrín, semillas, hojas secas, etc). Con los padres buscaba su colaboración para poder orientarlos en el fortalecimiento de su relación padre-hijo y su educación en el hogar.

CA: Gracias a su labor docente sabemos que puede dar a los padres una guía para acompañar a sus hijos en el inicio de su vida escolar. ¿Qué consejos puede darles para que ellos dediquen tiempo a las tareas, para que logren una buena adaptación a su nueva vida como estudiantes, a estar pendientes de los procesos que se llevan a cabo en el colegio y otros aspectos similares?

MS: El consejo que les puedo dar, y que siempre les daba, es que hay diferencias entre las distintas etapas del desarrollo del niño. Por ejemplo, en los niños que terminan su educación en transición para comenzar su primaria se necesita mucha atención, y los padres deben estar muy atentos en el desarrollo. Porque para los niños es muy difícil el cambio, como este que se ve al salir de un entorno de preescolar para llegar a uno nuevo como es el colegio.

CA: ¿Cómo un padre de familia puede ser clave en el desarrollo de su hijo, cómo puede ser complemento de lo que el pequeño aprende en el colegio?

MS: Un padre de familia es la principal ayuda que debe tener el niño, puesto que la educación viene en la dirección hogar-institución, y debe tener una comunicación estrecha y permanente con el docente (por ejemplo para saber y ser parte de los procesos educativos que el niño presenta y afronta en su crianza). El docente libremente debe tener el espacio que le permita desarrollar su labor y su pedagogía, adecuada a las necesidades del niño. Y además, los reglamentos que diseña la propia institución educativa deben estar orientadas al mejor desarrollo en el aprendizaje del pequeño.

Este un ejemplo de entrega y amor por hacer su trabajo bien. La profesora Martha ha dejado un recuerdo en quienes se sentaron frente a ella para escucharla, aprender de sus palabras y sobre todo sentir el gran cariño con el que cumplía su noble labor sin ningún límite.

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