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Aprendamos a Reprender a nuestros hijos
Los adultos somos responsables de guiar a los menores. Los padres nacen primero, los hijos después y esta ley natural nos orienta, debemos reprender a los hijos o alumnos, para fijar límites y esto les enseñará a los jóvenes a comportarse en el futuro y cumplir con las normas aun cuando no esté la autoridad presente.

Llamar la atención a los hijos deber ser un acto entendido como una instancia de aprendizaje con proyección de futuro, y por cierto, no de un futuro amenazante y vacío, sino de un futuro de cambio y crecimiento.

¿Cómo reprender con amor?

Si al reprender siempre tenemos presente que lo que buscamos es el crecimiento personal de quien formamos y educamos, no debemos perder de vista las siguientes pautas:

  1. Piense qué es lo que desea señalar, si la reprimenda es sobre la actitud del hijo alumno hacia la tarea que se le encomendó, lo que se cuestionará es que el joven no aporta al plantel o a la familia lo que éste o ella necesita de él. En este caso, pregúntese si el joven realmente conocía qué se esperaba de su función y de su conducta, revise si usted le hadado indicaciones precisas y claras sobre las tareas encomendadas. Pero si la reprimenda es sobre los resultados obtenidos por el hijo o alumno después de haber realizado su labor, se deben analizar exhaustivamente las causas por las cuales no se logro alcanzar los objetivos y aportar soluciones .
  2. Escuche, es un signo de respeto conocer la versión de los hechos según el alumno o hijo. Pero no lo haga por ser respetuoso y nada más, hágalo para implicarlo en el análisis de la situación y en la búsqueda de las soluciones que él mismo deberá aplicar.
  3. Tenga el cuidado necesario en el modo de transmitir lo que tiene que decir, use palabras conciliadoras y positivas. Evite las interrupciones por una llamada telefónica, la urgencia de iniciar otra actividad o una reunión. Su gesto marcará el estilo de diálogo que usted establece con sus hijos o alumnos, no confunda la seriedad con la dureza.
  4. Precise el motivo de la charla desde el inicio, hágalos de manera objetiva, cuídese de convertir el reclamo en un asunto personal, de este modo tendrá más chances de lograr una reacción positiva de su interlocutor.
  5. Recuerde que su intención deberá ser siempre la de analizar hechos o actitudes frente a la función o tarea encomendada. Nunca evaluar a la persona como tal.
  6. Su intención al llamar la atención es lograr una solución, para eso debe actuar con un sentido educativo, es decir: orientar, guiar, aportar sugerencias sobre procesos para mejorar. Si su hijo o alumno observa que esa es su intención, podrá comprender la situación y ese será el primer paso para tener su apoyo y compromiso.
  7. Sea Justo y equitativo con sus hijos o alumnos. Para ello deberá evaluar no sólo las actitudes o labores individuales, sino también los procesos de grupo. La mayoría de actividades se realizan en equipo. Antes de llamarle la atención al muchacho por los hechos que son motivo de la reprimenda tan pensada que está a punto de lanzar, evalúe si es realmente el único que necesita un llamado de atención.
  8. Es importante hacer el reconocimiento esperado cuando usted llama la atención, sugiera estrategias para la solución del inconveniente y espera el compromiso de los hijos o alumnos implicados. Supongamos que el momento tan esperado llega y que se produjo el cambio deseado en la conducta o en los hechos. Bien... ¿ya está? no, falta una cosa más, falta su reconocimiento. Usted fue implacable para marcar la falta, entonces sea igual de firme para hacer el reconocimiento por el cambio que ha esperado. Enaltecer el esfuerzo en el cambio producido por su hijo o alumno que ha enmendado su error, no sólo le hará bien a éste, también le hará bien al grupo o a la familia (¿o usted cree que los demás no se han enterado de nada?) y, por supuesto, se hará mucho bien a usted mismo, después de todo fue usted quién tomó la decisión de llamar la atención y quien esperaba un cambio al adoptar esa decisión.

Recuerde que en toda comunidad humana existe un intangible llamado ambiente, que no es otra cosa que esa atmósfera de trabajo y convivencia que refleja la moral, el espíritu de equipo y el sentido de cooperación. Llamar la atención sin perturbar el ambiente es todo un desafío, pero es un desafío que podemos enfrentar de la mejor manera con un poco de voluntad para hacerlo posible.

Por: Psic. Dora Salive V
dora_salive@hotmail.com
www.hellingercolombia.com

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