La Mujer Cafam 2008
Jacqueline Moreno, una mujer que dejó todo por ayudar a los más necesitados. Un ejemplo de vida de construir pais sin esperar recibir .

En las localidades de Ciudad Bolívar y Usme de la capital colombiana, donde la vida no es nada fácil, una mujer caleña con corazón bogotano, llamada Martha Jacqueline Moreno Mendoza, ganó el Premio Mujer Cafam 2008, gracias a la labor altruista que realiza en algunos de los barrios de estos sectores marginados.


Bella Flor y San José de los Sauces (Ciudad Bolívar), Los Arrayanes y JJ Rondón (Usme), son los barrios a los que cada mañana sube pese al frío o a las incomodidades de la lluvia y los barrizales.

Todos los días, hacia las seis de la mañana, Martha Jacqueline llega con sus botas planas, mochila, ropa descomplicada, adornada su pinta con una gran sonrisa, y sube los empinados barrios donde incesantemente trabaja.

Allá arriba, en las zona donde ejerce su labor, creó en 1999 la Fundación Laudes, que ha ayudado a alrededor de 1.200 familias desplazadas que llegan a la capital, y en especial a los niños del sector haciendo trueques.

Su rol como madre la ha hecho más sensible ante quienes la necesitan y también a ser una soñadora que detesta la mendicidad y que ha logrado financiar todos los programas de la fundación a través del antiguo concepto del trueque. Así surgió el Banco del Trueque, con gerente y todo, que opera en la zona de Bella Flor.


"Son ya 9 años de estar en esta zona de la ciudad y no se le ha regalado nunca nada a nadie, la gente a aprendido que se debe ganar el pan de cada día y lo debe pagar", cuenta ‘Jackie’, como la llaman. La idea surgió desde el momento en que ella y una de sus amigas, llamada Yvonne, de origen sueco, se aparecieron en la zona siendo un par de jóvenes de tan sólo 24 años.

Estaban llenas de ganas de hacer cosas, pero sin la menor idea de cómo iniciar para lograrlas. Consiguieron que por primera vez la comunidad se organizara para trabajar por ellos. A cambio de un pocillo de agua de panela, les revisaban las tareas a los niños de los barrios. Fue así como poco a poco instauraron la idea del intercambio.

Hoy en día, cuando una familia desplazada llega al barrio, se le informa que existe algo llamado Banco del Trueque, donde se le pregunta qué tiene para ofrecer. La respuesta generalmente es que vienen con las manos vacías, ante lo que estas dos mujeres insisten que cada persona lleva consigo un potencial.

Algunas veces contestan que saben cocinar, tejer, hacer tareas domésticas, entonces les proponen dar clases a sus vecinas de lo que saben hacer. A cambio de eso, sus hijos pueden usar la guardería y el comedor comunitario".

De esta forma han dado vida a nueve empresas comunitarias variadas como una panadería, un salón de belleza, un cultivo de caracoles y algunas de confección.


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El arte de soñar es vital para que Jackie logre lo que quiere, así lo ha hecho y lo seguirá haciendo.

Una de las preguntas que impulsó este trabajo social fue el por qué tantos niños de Ciudad Bolívar bajaban a las calles de Bogotá a delinquir. Para ellas fue duro ver que se notaba que esos pequeños venían de una zona en dónde no iba nadie, porque era lo más inseguro de Bogotá. Allí solo había basureros, niños y perros.

Ella y su compañera decidieron entonces llegarles con humor y mostrarles que podían aprender a soñar. Hicieron un curso de payasos y usaron toda la basura que sobraba en el barrio, siendo esto lo que más sobra en el lugar.

Con todo este material construyeron pelotas, juegos, juguetes de toda clase, ayudando a motivar la creatividad, no sólo de los pequeños, sino también de los jóvenes que no se imaginaban hacer este tipo de cosas.

Hoy esta mujer junto a sus colaboradores ha creído cumplir la misión. Ha creado una fábrica de sueños que permiten recobrar la ilusión a los menos favorecidos que hoy desprenden de sus rostros sonrisas y de sus manos ganas de trabajar.

Gracias a toda esta labor han surgido varios proyectos comunitarios, que le han cambiado la cara a este sector de Ciudad Bolívar y Usme.

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Hace nueve años, sin interrumpir, Jackie realiza el mismo trabajo de lunes a viernes, se desdobla como por arte de magia para estar en los distintos sitios que la esperan. Ella ha llegado, se ha puesta el overol y ha pintado con la comunidad las paredes de los parques, recibe visitas, escucha a las persona, les ayuda a alistar a los niños para el colegio. También está pendiente de la parte administrativa de su fundación para tenerla al día en cuanto a papeleos.

Hoy funcionan en estas deprimidas zonas de Bogotá tres guarderías, dos comedores, biblioteca, ludoteca, zonas verdes que antes eran botaderos de basura y ahora son espacios para que los niños y niñas jueguen en paz. También emisora, periódico mural y una escuela de teatro.

Esta psicóloga con vocación de guía renunció a su trabajo para dedicarse de lleno a esta labor. Recorrer Ciudad Bolívar y Usme comenzó a ser su prioridad y se empeñó a alejar de algún modo a los niños y jóvenes de la violencia que los rodea y que inevitablemente hacen efecto en sus vidas. También los malos y tristes pasos como la drogadicción, la mendicidad, la prostitución y el absoluto abandono.

Gracias a su buen corazón, sentido social, carisma, liderazgo, dinamismo y permanente voluntad de servicio, el barrio antes denominado "Gotas de Sangre" por la violencia e inseguridad que asechaban a su comunidad, ahora se llama "Bella Flor", donde las personas tienen nuevas oportunidad para vivir en paz y con bienestar socioeconómico.

Por el enorme impacto social y la trascendencia económica de su obra, en beneficio de una comunidad agobiada por la violencia y la pobreza, el Jurado Nacional del XX Premio Cafam a la Mujer, eligió entre 22 finalistas, a Martha Jacqueline Moreno Mendoza, postulada por Bogotá D.C., como Mujer Cafam 2008.

No fue una tarea fácil hacer e ir logrando su labor social, cuando llegó a esas zonas marginadas de Bogotá, Jacqueline se pintó la cara como la de un payaso para atraer a la gente y ofreció refuerzo escolar a los niños. Después, se vincularon a su obra social las madres cabeza de familia, los adultos y los jóvenes, quienes a través de donaciones participaron en la construcción del parque y de varias sedes donde la Fundación Laudes desarrolla programas educativos, de capacitación, de salud y recreativos.


El trueque social que promueve Jacqueline en sectores de Ciudad Bolívar y de Usme, tiene como filosofía que se debe ayudar a personas y a familias que carecen de recursos para atender sus necesidades básicas, pero a cambio de los beneficiarios deben aportar, de acuerdo con sus capacidades, servicios o bienes (reciclaje) que se depositan en el denomina Banco de Trueque.

Gracias a este trueque social, los padres y madres de familia pueden dejar a sus hijos pequeños en la sala cuna, al cuidado de personas de la propia comunidad capacitadas para esta tarea. A cambio, deben en sus ratos libres adelantar labores como siembras o mantenimiento en el vivero, arreglar el parque comunal, orientar a personas adultas en programas de alfabetización o motivar a los niños en la lectura.

Pero el trueque social puede ir más allá. Por ejemplo, Jacqueline acompaña y orienta a personas de la comunidad afectadas por el alcoholismo y la drogadicción para que superen esa condición. El trueque a cambio de esa asesoría, es en forma gradual disminuir el consumo de bebidas o de drogas, hasta superar el problema.


Es así como el deseo de ayudar a la gente puede superar cualquier tropiezo, límite o condición. Sólo se necesita tener ganas y tomar impulso para dar el primer paso.

Agradecimientos: Cafam.

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