Fin de año: exámenes, cansancio, ansiedad y bloqueos
María Pía Sius, Psicóloga Infanto-Juvenil Llega fin de año y como siempre comienzan las evaluaciones, que para algunos serán cruciales para continuar al siguiente nivel. Temarios infinitos, trabajos agotadores, todo en medio del cansancio acumulado por levantarse temprano y el paso del año. Padres, niños y jóvenes pueden vivir esta etapa como una gran prueba que desafía sus "nervios" y que en ocasiones puede generar situaciones contrarias, provocar bloqueos y otros trastornos que interfieren con los resultados esperados. Animo!

El estudio de fin de año

Muchos padres se sorprenden de los enormes temarios que envían algunos profesores para las pruebas de fin de año. La idea de que "hay que saberlo todo" para el examen inunda a los niños y muchas veces los llena de ansiedad y angustia. En realidad, si se ha trabajado durante todo el año, este debería ser un momento de repaso; el problema surge cuando se comienza recién a entender y adquirir información, ya que no es posible acumular tanta información en un corto tiempo. En este caso, conviene reforzar lo que ya se sabe e introducir sólo algunos contenidos nuevos, haciendo énfasis en las ideas generales y algunos conceptos claves.


Cansancio, ansiedad y bloqueo

En esta etapa del año todos nos sentimos cansados y deseamos que se terminen ciertos ciclos, lo que aumenta la sensación de agotamiento y de ansiedad.

La ansiedad es un concepto que involucra aspectos psicológicos (mentales) y fisiológicos (físicos). Entre los primeros, tenemos la idea catastrófica de que algo va a salir mal, temor a la evaluación y al juicio de los demás, temor a defraudarse o defraudar a otros, inseguridad y baja autoestima, que se pueden reflejar en pensamientos automáticos del tipo "me va ir mal", "soy tonto", "nunca tengo suerte", "seguro que todos se van a reír de mi", etc. Estas ideas surgen en forma espontánea en nuestra mente y muchas veces parecen ser casi inconcientes, basta comenzar a hablar del tema y resulta que todos podemos haber tenido alguna vez (o muchas) este tipo de pensamientos.

Los aspectos fisiológicos incluyen expresiones del sistema límbico, aumento de la adrenalina, que lleva a un aumento de los latidos cardíacos, aumento de la sudoración, aumento de los movimientos peristálticos (se siente el estómago vacío o con retorcijones), aumento de secreción gástrica, tensión muscular (apretar dientes, tensar la espalda, cuello o cabeza). En casos agudos pueden convertirse en verdaderas enfermedades, como gastritis, colon irritable, cefaleas tensionales, lumbagos, etc.

Puede ser tal la ansiedad ante la evaluación, que en el momento en que se realiza ocurre un extraño fenómeno: el bloqueo. En estos casos, ocurre un descenso de la atención y dificultades para concentrarse y recuperar la información que se tiene en la memoria. Es el típico caso del niño que ha recitado la materia en casa, ha respondido bien todas las preguntas, "se lo sabe", pero llega a la prueba y no se acuerda. Otra forma más sutil de bloqueo es la dificultad para ver los detalles: se pasa por alto un signo en matemáticas, se distorsiona el sentido de una pregunta ("había que marcar las que NO eran verdaderas y el alumno se equivoca y lo hace al revés"). Para rendir bien es necesario tener los sentidos alertas y estar suficientemente seguro de poder controlar la situación y no dejarse llevar por el temor a la ansiedad.

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