La depresión también afecta a los niños
María Pía Sius R. Psicóloga Infanto-Juvenil La depresión es sin duda hoy uno de los trastornos psicológicos más frecuentes en la población adulta, sin embargo los niños y los adolescentes también pueden pasar por estados depresivos y en algunos casos desarrollar cuadros que requieren intervención especializada. Pautas para detectar y hacer frente a la depresión infantil.

Tristeza, estado depresivo y trastorno depresivo

Es normal y parte de la vida que todos a veces podamos sentir tristeza, decaimiento o falta de ganas para hacer cosas, también los niños y los adolescentes están sometidos a situaciones penosas que normalmente vivenciarán como tales. Es entonces importante distinguir entre un estado depresivo y un trastorno depresivo (o depresión). Un estado depresivo es por definición pasajero, puede ser originado por un conflicto puntual, la partida de un amigo, enfermedades sucesivas que han impedido al niño hacer sus actividades cotidianas, etc. Son momentos en que el niño manifiesta sentimientos de pena, tristeza, puede llorar o tener otros síntomas como falta de apetito, desánimo, etc., pero todo esto pasa en algunas semanas y el niño vuelve a retomar sus actividades con el mismo ánimo de antes.

Un trastorno depresivo implica la duración de los síntomas por al menos seis meses consecutivos, los signos más frecuentes son:

  • tristeza persistente,
  • desánimo y pérdida de interés en las actividades cotidianas (incluso jugar o ver la TV),
  • aburrimiento persistente,
  • tendencia al aislamiento social,
  • quejas de dolores somáticos, (cabeza, estómago, etc.) sin un correlato médico,
  • falta de concentración, disminución en el rendimiento escolar, negativa a ir a la escuela,
  • autorreproches, el niño se queja de ser feo,tonto, tiende a sentirse culpable de lo que le ocurre,
  • trastornos en los hábitos de alimentación y/o sueño.

A diferencia de los adultos es posible que el niño presente estos síntomas en forma intermitente entre comportamientos normales, lo principal es que cuando se presentan interfieren significativamente el funcionamiento normal disminuyendo cada vez más la posibilidad de realizar sus actividades cotidianas. En algunos niños no se dan estos síntomas y la depresión se expresa con una fuerte intolerancia a la frustración, irritabilidad y descontrol de impulsos que lo sumergen en un sentimiento de incapacidad y baja autoestima. En los adolescentes puede darse ingesta de drogas y episodios de alcohol, seguidos de fuertes culpas. En ocasiones se presentan ideas de muerte, deseos suicidas, que requieren la intervención inmediata de un especialista, pues son llamados de alerta y petición de ayuda en los que la consulta puede aliviar tanto al niño como a sus padres, que suelen sentirse angustiados por no poder ayudar a su hijo.

Los niños con dificultades escolares, trastornos de conducta, déficit atencional, alteraciones por ansiedad, pueden desarrollar depresiones asociadas a sus déficit ya que suelen tener conciencia de que "algo no anda bien en ellos". Por esto es importante distinguir y tratar el problema de origen si es que existe, ya que la baja autoestima y el autorreproche puede constituirse por sí misma en otro trastorno asociado.

Tratamiento

Los estados depresivos sólo requieren atención de los padres, a veces modificar algunos factores del ambiente, favorecer las relaciones con otros niños, incorporarlos a deportes, artes u otras actividades que les permitan la expresión de sus emociones y desarrollar nuevos intereses puede mejorar significativamente el ánimo. Poner atención al tiempo y tipo de relación que los padres están compartiendo con sus hijos, en esta vida ajetreada a veces podemos descuidar sus verdaderas necesidades emocionales.

En los casos de un trastorno es aconsejable consultar con un especialista, que verá si existe la necesidad de una psicoterapia, cuanto antes mejor ya que la posibilidad de alivio es más inmediata que si los síntomas se han cronificado en el tiempo. La depresión infantil puede requerir del apoyo farmacológico si el niño se encuentra muy interferido en su funcionamiento cotidiano, o si hay ideaciones suicidas, ya que le aliviarán y favorecerán el tratamiento psicológico, permitiendo una elaboración de las dificultades, afianzando la autoestima y apoyando a los padres para que puedan comprender y acoger a su hijo, ya que al ser un trastorno emocional no basta con explicar que eso va a pasar o que piense o "se sienta mejor", no es un tema de la voluntad, sino que es vivido como algo que le ocurre y de lo que no es fácil salir solo, se puede salir con ayuda.

Bibliografía

" Depression in Children and Adolescents "
Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry 1998;37:454-455, Robert A. Kowatch, MD.

" El niño deprimido ". American Academy of Child & Adolescent Psychiatry -Información para la familia, 1998.

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