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"Un desayuno completo debiera consistir en un jugo de fruta natural, ojalá recién exprimido, un vaso de leche o yogurt y cereales o pan", explica Sylvia Pino Rodríguez, Médico Pediatra Nutrióloga de la Cínica Dávila.
Un desayuno como éste aporta muchos beneficios. El calcio contenido en la leche y el yogurt produce huesos más firmes en la etapa de crecimiento. La fibra proveniente de la fruta mejora la función intestinal y evita el estreñimiento. Los antioxidantes también provenientes de la fruta mejoran el estado inmunológico, evitando enfermedades. Y los carbohidratos contenidos en pan y cereales aportan la energía que el niño necesita para estudiar, concentrarse en sus clases y para que participe activamente en los recreos y clases de gimnasia.
El problema de partir a la escuela sin desayunar es que tras las horas de ayuno nocturno puede producirse una hipoglicemia o disminución del nivel de azúcar en la sangre. La sangre transporta los nutrientes que el cuerpo necesita para funcionar. Si el cerebro no recibe los nutrientes que requirere, particularmente la glucosa, la capacidad intelectual del menor puede verse afectada. "Ésto implica que el nivel de concentración del alumno disminuye, funciona como a ‘media marcha’. Tampoco tiene energía para jugar e incluso puede llegar a desmayarse’’, indica la doctora Pino.
Y aunque un 97% de las madres considera importante que sus hijos tomen un desayuno balanceado todos los días, sólo un 2,4 % de los niños comienza su día consumiendo leche, frutas y cereales, informó un estudio elaborado en el marco de la campaña "Desayuno Inteligente" de la empresa Nestlé.
Según el informe, una causa del problema es la falta de tiempo matinal. Por ejemplo, de lunes a viernes un 40% dedica entre 5 y 10 minutos al desayuno, mientras que durante el fin de semana un 61,5% destina más de 20 minutos.
De las madres encuestadas, un 70% afirmó que sus hijos habían consumido cereales, pan y/o tostadas; un 80% leche y sólo un 6,9% fruta o jugo de fruta. En sus desayunos se ingirieron también otros ingredientes como galletas, cecinas, mantequilla o margarina, queso, manjar y huevos.
Esta información no sorprende a la nutrióloga Pino, quien señala que la inexistencia del desayuno o en su defecto, uno atiborrado de grasas, influye en los altos niveles de obesidad infantil.
"Hoy cerca del 40% de los escolares son obesos o tienen sobrepeso, es decir casi la mitad de nuestros niños padece este problema que a futuro puede producir enfermedades cardiovasculares o diabetes".
Los niños que no desayunan generalmente cuentan con dinero para comprar en el recreo comida chatarra y así satisfacer su hambre. "Este tipo de comida, que generalmente tienen un alto contenido de grasas de origen animal, son nocivas porque contribuyen a aumentar el colesterol en la sangre. Además los azúcares refinados presentes en jugos artificiales y golosinas aportan sólo calorías vacías que contribuyen a aumentar la grasa corporal" , indica la profesional.
Otra dificultad que se presenta es que cuando los escolares se llenan con este tipo de comida sin realmente alimentarse, tienen la sensación permanente de estar insatisfechos y picotean. Luego al llegar a casa tienen tanta hambre que comen más de una porción aumentando su sobrepeso.
"Además, muchos niños no toman leche. Algunos consumen té o café que no los alimenta. Y a sus panes le ponen agregados como mantequilla o cecinas que son grasas de origen animal".
Como una forma de tratar la obesidad infantil, la doctora Pino recomienda ordenar las comidas partiendo por el desayuno. "Debería aportar aproximadamente un tercio de las calorías diarias. Los niños con sobrepeso debieran tomar leche o yogurt descremado o semidescremado y comerse medio pan con mermelada dietética o palta, además de un jugo natural iniciando el desayuno".
La nutrióloga está conciente de que la falta de tiempo es un problema para instaurar el hábito del desayuno, pero señala que si se quiere tener hijos sanos hay que dedicarle el tiempo necesario. Para lograrlo, los padres podrían levantarse 20 minutos más temprano y predicar con el ejemplo, es decir tomando un desayuno equilibrado junto a sus hijos.
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