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En los niños más pequeños (bebés y preescolares) los síntomas de depresión son principalmente somatizaciones, frecuentes enfermedades de tipo infecto-contagioso (por una disminución de las defensas biológicas), las frecuentes amigdalitis, bronquitis o resfriados que permanecen más allá de todo cuidado, alteraciones en el sueño y en la alimentación que mantienen al bebé en un estado de decaimiento, la mayoría de las veces asociado a la pérdida de la persona más cercana, por ejemplo: viaje extenso, más de un mes, de la madre, pueden ser causas de una depresión en la temprana infancia.
Tipos de depresión
Clásicamente se han distinguido las depresiones exógenas y las endógenas, las primeras están asociadas a factores externos que han provocado el ánimo triste, pérdida de una ser querido, mudanza de casa, separación de los padres, cambios abruptos en la rutina del niño, pueden ser causales de una depresión. Las depresiones endógenas generalmente no encuentran un factor externo y tendrían un origen biológico que hace más propenso al sujeto a deprimirse frente a dificultades cotidianas, sin embargo en el último tiempo se ha visto que todas las depresiones tienen un componente biológico, al menos en la predisposición, por ello es frecuente que existan familias en las que se encuentra más de un miembro con depresión.
También se distinguen los estados en que hay un predominio del estado triste y decaído es decir "depresiones monopolares", y otros en que alternadamente con el decaimiento se pasa por estados de exaltación del ánimo, el niño se acelera, habla mucho, se ríe sin motivo (estado maníaco) son las depresiones bipolares, los ciclos son marcados y en ninguno el niño está realmente tranquilo, sino que suele haber un componente ansioso permanente.
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