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El Ministerio de Educación Nacional define la Gestión Educativa como el proceso de organización que está orientado hacia el mejoramiento continuo de la calidad educativa, a través del desarrollo de subprocesos como la caracterización, la planeación, la ejecución, el seguimiento, la evaluación y el reconocimiento de experiencias significativas en relación con el quehacer educativo y el fortalecimiento institucional.
En la educación superior, se identifican tres elementos básicos de la gestión: la dirección de las instituciones, la gestión académica y el manejo eficiente de los recursos. Todo el esfuerzo de gestión debe contribuir al aseguramiento de la calidad de las Instituciones de Educación Superior.
Desde la perspectiva de la dirección de las Instituciones de Educación Superior, la gestión demanda el buen funcionamiento de los órganos de gobierno, y la adopción de modelos de planeación y medición de resultados, que tienen que permitir a las instituciones el avance concreto hacia el logro de sus metas estratégicas.
Por su parte, la gestión académica, procura el diseño de estructuras curriculares innovadoras y adecuadas, así como de programas de investigación e involucramiento del sector productivo y la sociedad en temas sustantivos del quehacer de las Instituciones de Educación Superior.
Finalmente, la gestión eficiente de los recursos obliga a pensar en todo lo que contribuya sustantivamente al permanente mejoramiento de la infraestructura física y tecnológica, del mejoramiento y gestión del talento humano al servicio de las instituciones de educación superior, así como de una mejoría en los sistemas de soporte para una mejor financiación y presupuestación y otros tantos aspectos decisivos para la actuación de las instituciones.
En suma, el tema de la gestión es entonces transversal a toda la actividad de educación superior e influye en todos los aspectos de desarrollo y mejoramiento de la Educación Superior.
Gestión, experiencia significativa, plan de mejoramiento, autoevaluación |