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Entrevista exclusiva a Salvador Malo.
Salvador Malo fue uno de los delegados de México para llevar a cabo la firma del tratado, hace ya diez años, entre su país, los Estados Unidos y Canadá; es un experto conocedor del sistema de educación mexicano, y de los sistemas educativos de América Latina y el mundo. Ha participado como evaluador de la calidad de la educación en distintas universidades y ha sido invitado como par internacional por el Consejo Nacional de Acreditación, CNA, de Colombia.
En el último año, Malo ha venido impulsando, junto con un grupo de académicos latinoamericanos, un acercamiento entre nuestras universidades y las europeas a través del proyecto Seis por cuatro ("Seis profesiones en cuatro ejes, un diálogo universitario"), que cuenta con el respaldo de la Unión Europea. Este físico, de formación, se ha propuesto generar una reflexión en torno a la práctica educativa en nuestros países, como una urgencia en estos momentos cuando Europa se prepara para un gran cambio en su sistema educativo. En este contexto, dialogamos con Salvador Malo.
¿Qué incidencias tiene la internacionalización de la educación en este proceso?
"Hay fuerzas a nivel internacional que inciden en la educación superior, como la globalización, las tecnologías de información y comunicación, la dinámica del conocimiento; están cambiando las profesiones y los sectores de ocupación y eso obliga a que las universidades estén reflexionando cómo debe ser la educación en el siglo XXI a diferencia de cómo era en el XX".
Frente a las transformaciones que ha venido teniendo la educación superior, garantizar la calidad es un punto cada vez más importante. ¿Cómo ha asumido México este tema, en el cual usted participa como director de Ceneval?
"Desarrollando muchos esquemas. Ceneval es una asociación civil independiente, integrada por 20 instituciones que representan los cuatro sectores que deben incidir en la educación superior: instituciones, asociaciones de universidades, academias y gobierno, sólo nos falta el sector empresarial. Se creó hace diez años con el propósito de medir las destrezas, habilidades y conocimientos adquiridos por los estudiantes. No evalúa instituciones ni programas, evalúa los resultados de la educación. Ceneval vende los servicios, en 2003 el presupuesto fue de 21 millones de dólares, el año pasado hizo cerca de 3 millones de exámenes, en tres niveles: preuniversitario, de ingreso a la educación universitaria y a los que salen con título profesional.
"Por otra parte, el Gobierno generó el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior, que regula quiénes pueden acreditar programas académicos, y muchos organismos lo hacen por especialidad. También, se está trabajando con los colegios profesionales para que desarrollen las certificaciones periódicas de profesionales, que verifican, a través de una prueba que se aplica cada cinco años, si los profesionales en ejercicio se mantienen al día y conservan calidad".
¿Qué conexiones establecen los modelos de evaluación de la educación mexicana con la internacionalización?
"En este momento ninguno, pero cada vez va a ser más importante que se relacionen las evaluaciones no sólo desde el punto de vista teórico, sino de forma cruzada. Si bien el Ceneval no está evaluando instituciones, al tener los resultados de los estudiantes podemos evaluar a la institución mucho mejor que a través de otros mecanismos, ya que se miden los resultados del proceso educativo, no el diseño de los programas, y podemos, comparativamente, decir cómo están saliendo los jóvenes de una institución en relación con otra. Pero estamos lejos de hacer una comparación de la calidad a nivel internacional. No hay estudios de esta naturaleza para la educación superior, los hay para la educación media. Parte de lo que estamos buscando con el proyecto Seis por cuatro es lograr que los latinoamericanos podamos definir competencias profesionales".
¿Cómo debe prepararse un sistema educativo para entrar a un tratado de libre comercio?
"Estableciendo las condiciones que de alguna manera le van a permitir garantizar que la práctica de externos extranjeros en el país va a ser de la misma calidad o superior y que se va a dar en condiciones de competencia leales. En México eso fue complicado porque no hay reglamentación que asegure que aquellos que vienen a ejercer en el país tengan condiciones iguales a las nuestras. Por ejemplo, los contadores están diseñando un examen para aplicarles a los extranjeros y saber si están preparados para desempeñar la contaduría en nuestro país, si saben las leyes, los reglamentos y las prácticas mexicanas, les están pidiendo que ellos sean iguales que nosotros. Por otro lado, hay que prepararse para las nuevas formas de educación superior en México, no tenemos leyes sobre el uso de internet ni leyes que digan el nivel de participación de instituciones educativas en forma de empresas. Todo está en construcción".
¿Cuál es su balance, en diez años, del tratado México, Estados Unidos y Canadá?
"Mi balance general del Tratado de Libre Comercio es positivo, eso no quiere decir que nos haya ido bien en todo. Pero de otra manera hubiéramos tenido problemas de falta de empleo aún mayores que los que tenemos ahora, con una economía de menor crecimiento y falta de contacto con el mundo. Creo que hemos desaprovechado el mercado más grande y la nación con más conocimientos tecnológicos. Hemos dejado que sean los americanos quienes pongan las maquilas y las fábricas en México, que decidan ellos cómo quieren invertir en lugar de tomar nosotros una posición y aprovechar más el tratado. Quitar las barreras trae beneficios, pero se tiene que hacer más que eso. Nosotros no hicimos el esfuerzo que debíamos haber hecho para que el tratado tuviera mayores beneficios.
¿Qué puede aprender Colombia de la experiencia mexicana?
Si algo debían aprender de México es a no hacer lo que nosotros hicimos, que hicimos muy poco. Se debe aprovechar que haya un proceso gradual y que las instituciones de educación se preparen mejor para cuando se dé una apertura total puedan competir con mayor solidez y seguridad. Nadie conoce mejor su sistema de educación superior que los propios colombianos, entonces, tienen una ventaja en la competencia internacional, pero no por ello se pueden quedar dormidos en los laureles.
¿Qué representaría el hecho de que nuestros países se resistan a la internacionalización?
Si no nos incorporamos a la dinámica mundial, si no aportamos a los paradigmas universales, si no damos conceptos nuevos, cada vez nos vamos a quedar más como una civilización atrasada, como objeto de estudio sociológico. La forma de contribuir a la preservación de nuestra cultura es, curiosamente, educando para competir en la cultura internacional.
Por: Carlos Angulo Galvis
Rector Universidad de Los Andes
Apuntar a la calidad y pertinencia de los programas es el gran reto que el TLC le impone a la educación, es por eso que la presencia de la academia es indispensable en el marco de las negociaciones.
Por: Javier Botero Álvarez
Viceministro de Educación Superior
El Ministerio de Educación Nacional viene participando en las mesas de trabajo sobre servicios transfronterizos, comercio electrónico, acceso a mercados y propiedad intelectual, en el marco de las negociaciones con Estados Unidos para la firma del TLC.
http://www.presidencia.gov.co/tlc/archivo.htm
http://www.portafolio.com.co/proy_porta_online/tlc/
http://semana.terra.com.co/opencms/opencms/Semana/articulo.html?id=78841
Sobre el ALCA
http://www.ftaa-alca.org
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