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¿Ha adelantado usted una propuesta pedagógica de la cual se siente orgulloso u orgullosa? ¿La ha desarrollado de manera juiciosa y sistemática? ¿La ha revisado críticamente? ¿Tiene resultados para mostrar? ¿Responde a necesidades de sus estudiantes? ¿Ha tenido impacto esa propuesta en su medio?
Si su respuesta es afirmativa, está listo para presentarse. Es nuestro deseo entregarle en este texto algunas pistas que le ayuden a plasmar lo mejor posible su propuesta, en el documento que mandará al Premio.
A continuación encontrará un desarrollo de la guía que aparece en el Formulario, la cual puede ser de alguna manera, la estructura del documento que enviará. Sus principales partes serían entonces:
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Las preguntas que dieron origen a su propuesta
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La estrategia desarrollada
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Los resultados de la propuesta
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El impacto social y académico de la estrategia
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Conclusiones
Ahora, recuerde que cuenta con solo tres páginas para exponerla, así que intente siempre ser muy preciso y breve, pero ojo, debe lograr transmitirnos lo que hace. Como dicen, "no tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre".
Todo docente inquieto y comprometido con su labor se pregunta permanentemente por su actuación. ¿Será que mis estudiantes sí están aprendiendo? ¿Estarán desarrollando sus capacidades? ¿Qué hago para motivarlos? ¿Cómo abordo esta área que tradicionalmente no les gusta? ¿Cómo podré desarrollar en ellos su capacidad crítica frente al entorno? ¿Cómo construyo un ambiente de aprendizaje para… las matemáticas, el lenguaje, las ciencias…? Y una pregunta lleva a otra y a otra, y a obtener respuestas para volver a preguntarse.
Los cuestionamientos de las maestras y los maestros son aquellos surgidos de su quehacer, de una situación que les genera un desequilibrio, les remueve lo que hasta ahora hacían. Las preguntas surgen cuando escuchan, perciben o leen algo que entra en diálogo con lo que tenían por seguro y les dice… "lo hecho hasta ahora es susceptible de mejorarse". Sí, un maestro que se pregunta no se conforma con la realidad, siempre desea cambiar.
¿Y de dónde surgen esas preguntas? De su percepción aguda del proceso de aprendizaje de sus estudiantes y de mirar sus actuaciones docentes, de una conversación con sus colegas, de una pregunta formulada por uno de sus alumnos, de una lectura, de una conferencia, de los resultados obtenidos en las evaluaciones externas. ¡Uf!, de un sinnúmero de situaciones.
Sí, de situaciones reales, concretas. Las preguntas siempre se originan en un contexto determinado y ese contexto suele ser el de la práctica pedagógica. A diferencia de los académicos, los maestros se hacen preguntas sobre su quehacer, no sobre la teoría, y siempre son preguntas que los instan a buscar nuevos caminos para ofrecer a sus estudiantes las mejores posibilidades de aprendizaje.
En este orden de ideas, al Premio Compartir al Maestro le interesa conocer aquellas preguntas que orientan la propuesta que van a poner a consideración del jurado.
Para el Premio, tomarse en serio las preguntas, en el caso de los maestros y las maestras, significa actuar. Por ello, precisamente, éstas serán también el principal horizonte para que el jurado pueda establecer si la propuesta, esa que usted va a describir a continuación, es consecuente con ellas y si los resultados le han permitido responder a sus inquietudes. La idea, por supuesto, es hacer un tejido con esas preguntas.
Le sugerimos iniciar este apartado con un párrafo donde nos describa en términos generales en qué consiste su propuesta, cuáles objetivos y logros pretende alcanzar, en qué asignatura la ha desarrollado, en qué grado o grados la ha implementado, desde cuándo la viene adelantando, con quiénes la desarrolla y cuáles son las características de los estudiantes y de la institución donde la lleva a cabo. No se extienda, escriba solo lo pertinente.
Ahora sí, pase a describir su propuesta. En esta parte el jurado aspira a aproximarse al cómo usted la desarrolla en el día a día de su institución. Ese cómo está directamente relacionado con la estructura misma de la propuesta, con ejes temáticos, componentes, áreas, grados, en fin… solo usted sabe cómo concibió su estrategia y cómo la ha puesto en marcha.
Para esta parte le recomendamos lo siguiente:
Realice una descripción de las diversas estrategias que usted pone en marcha; en qué consisten, qué busca, cuánto tiempo le implican, qué materiales emplea, quiénes participan y algo muy importante, cómo evalúa a sus estudiantes. Recuerde, el jurado desea aproximarse a los procesos pedagógicos que usted propicia en sus estudiantes y entender cómo lo hace. Tenga en cuenta que ese jurado no lo conoce a usted ni a su experiencia, así que intente retratar lo mejor posible la propuesta.
Mencione, a medida que va describiendo la propuesta, las principales premisas conceptuales que subyacen tras sus actuaciones docentes, es decir el por qué hace lo que hace y por qué de esa manera. Es importante dar cuenta de los principales referentes teóricos que han orientado sus actuaciones, pero ojo, solamente de aquellos pertinentes a las preguntas que se formuló y que dan sustento a su intervención pedagógica. No es necesario extenderse (ni repetir aquello dicho por los teóricos y que está en los libros), basta con mencionar de manera precisa esos referentes y, si lo desea, ponga la fuente en una nota al pie de página. Recuerde que uno de los criterios del jurado es la solidez conceptual de la propuesta.
Poner en marcha propuestas pedagógicas innovadoras supone siempre movimiento y cambio. Ninguna propuesta se lleva a cabo tal y como su gestor la imaginó. Cuente brevemente cuáles han sido los principales cambios, a qué se han debido, cuáles reflexiones lo han llevado a introducir modificaciones, cuáles son las principales dificultades por las que ha atravesado y cómo las ha superado. Sí, nadie cree en una propuesta que ha sido siempre exitosa, sin altibajos o virajes en el camino. Tenga en cuenta que uno de los criterios del Premio es el método sistemático y reflexivo latente en la propuesta, y que al jurado le interesa constatar que su artífice está revisando permanentemente su quehacer, formulándose preguntas, mirando sus actuaciones e introduciendo ajustes.
Este apartado está destinado a los principales resultados de su propuesta referidos, por supuesto, a sus preguntas pedagógicas y a los objetivos trazados. Podría ser interesante señalar también aquellos logros colaterales que ha obtenido y/o aquellos no previstos y que a la postre han sido muy importantes.
No obstante, no se trata solamente de relacionar sus resultados, pues al Premio le interesa conocer cuáles son los procesos evaluativos de la propuesta: ¿cómo evalúa el proceso de aprendizaje de sus alumnos? ¿qué instrumentos utiliza? ¿cómo califica eso que evalúa? ¿qué comparaciones ha hecho de los resultados obtenidos? ¿cómo le hace el seguimiento a sus intervenciones? ¿de qué manera va registrando los avances de su propuesta? ¿cómo la revisa? ¿con quiénes? Solo una buena evaluación nos puede indicar si efectivamente esos resultados son producto de las intervenciones del docente.
Impacto social y académico de la estrategia
Una buena propuesta al consolidarse logra trascender la cátedra y los muros del aula donde se gestó. Así por ejemplo, maestros postulados al Premio nos han mostrado cómo con su proyecto contagiaron a otros colegas quienes también se aventuraron a llevarlo a cabo con sus estudiantes, o establecieron conexiones con otras áreas y vincularon a los docentes logrando una verdadera integración de saberes. Y bueno, también hay propuestas que entraron a ser parte sustancial del Proyecto Educativo Institucional. De igual manera, otras llegan hasta los padres de familia, anidan en la comunidad o incluso son acogidas por colegas de otras instituciones puesto que dan respuesta a necesidades del entorno.
Es importante mencionar también a aquellos que someten sus propuestas al debate público en eventos académicos para hacer interlocución con otras y alimentarse mutuamente.
Así pues, no deje de mencionar cuál es el impacto social y académico. Le sugerimos ser muy preciso.
Conclusiones
Este es un espacio reservado para que usted nos cuente cómo cree que la formulación y puesta en marcha de su estrategia pedagógica ha influido en su práctica docente y cuáles han sido los aprendizajes derivados de ella. Por otra parte, una propuesta nunca está acabada, así que le invitamos a señalarle al Premio sus preguntas actuales, los desafíos que tiene y las condiciones para enfrentarlos, dicho de otra manera, los desarrollos futuros de la propuesta.
Recomendaciones para el momento de escribir su propuesta
Escribir es un proceso. Es muy importante tenerlo en cuenta cuando usted se sienta a elaborar el documento que pondrá a consideración del Premio Compartir.
Sí, escribir supone hacer aproximaciones sucesivas hasta llegar a una versión final con la que uno se siente satisfecho o satisfecha. Siendo esto así, prepárese, usted tendrá que hacer muchas versiones antes de mandárnosla.
No desfallezca, he aquí algunas recomendaciones que quizás le ayuden a comprender que eso es escribir y que por arte de magia no podrá hacer su documento, o por lo menos no si aspira a estar entre el grupo de los finalistas de la séptima versión Compartir al Maestro 2005..
Para empezar, identifique muy bien cuál es la propuesta que pondrá a consideración del Premio. Piense mucho en ella, revise sus archivos, converse con sus colegas sobre el particular. Deje que su mente lo transporte a todo lo que ha vivido, rememore sus actuaciones, los logros obtenidos… sobre todo… siéntase orgulloso u orgullosa de ella.
Luego, tenga muy claro a quién le va a escribir el documento: a expertos que no conocen lo que usted ha hecho y que mirarán con lupa el documento desde los criterios señalados en el Formulario de Inscripción (repáselos unas y otra vez).
Ahora sí tome lápiz y papel.
Haga una lluvia de ideas para cada uno de los cinco aspectos aquí desarrollados (preguntas que dieron origen a la propuesta, estrategia, resultados, impacto social y académico, conclusiones); ponga todo lo que pase por su mente, no descarte ni una sola idea por absurda que le parezca, tranquilo, nadie lo va a ver.
Después organice esas ideas análogas (es decir relacionadas entre sí) y posteriormente establezca el orden en que podrían ir.
Descarte las ideas repetidas, junte otras, subraye las más importantes.
Ahora sí, siéntese a elaborar un borrador de su documento; aquí la palabra clave es borrador, así que no se preocupe todavía por la forma, por si repitió o no una palabra. Tampoco se afane mucho por la extensión, deje que una palabra se concatene con otra y otra. Ya vendrá el momento de editarlo.
Revise si en ese borrador aparecen las ideas claves que usted escribió en su lluvia de ideas. Si faltaron algunas, busque el lugar y escríbalas.
Vuelva otra vez a mirar su documento, esta vez para ver si está diciendo lo que quería decir. Ajuste, revise los párrafos, la coherencia entre ellos, reemplace palabras, precise los conceptos. Vaya despacio, muy despacio. Recuerde además que cada parte debe ser muy coherente y ofrecer a los lectores –los expertos– la información necesaria para entender lo que usted quiere decir.
Muéstrele ese primer borrador a un colega, a una persona en quien confíe y de la cual tenga la certeza que lo leerá a conciencia y con dedicación. Tómese tiempo para contarle de qué se trata el documento, cuál es el propósito, quiénes y con qué criterios lo leerán. Esté atento a sus observaciones, argumente si hay lugar para ello y dígale que las tendrá en cuenta sus observaciones, pero que acogerá solo aquellos aspectos que considere pertinentes. Recuerde, usted es el único autor del documento, es suyo, usted decide qué va y qué no va.
Ahora muéstrele su documento a alguien que no haya estado tan cerca de su experiencia, pero en cuyo criterio usted confía. La idea es que de alguna manera ella represente a esos lectores que revisarán su propuesta en Bogotá y quienes desconocen sus ideas y reflexiones. Suele ocurrir que al escribir se da por supuesto alguna información creyendo que como uno la conoce, los demás también. Eso no es así. Recuerde que su documento debe defenderse solo.
Ahora sí, a editar el texto, a quitarle, a precisarlo, a dejar lo esencial, a buscar la palabra exacta, a no dejar escapar ni un solo error de ortografía.
Ya lo terminó, ahora déjelo reposar una o dos semanas. Todavía no lo mande. Espere, decántelo y con otros ojos vuelva a revisarlo. Permítase que no le guste, que vea la necesidad de rehacer algunas partes… sí, eso es escribir. Acepte, si es del caso, el vacío y arriésguese a hacer una nueva versión. Piense que del afán solo queda el cansancio.
Y únicamente cuando de verdad verdad crea que ese documento es lo mejor que usted puede hacer, póngalo en el sobre con los demás requisitos del Premio y envíelo. Tenga por seguro que lo estamos esperando y que lo leeremos con mucho cuidado.
¡Suerte, mucha suerte!
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