"Presidente, pellízqueme para saber que no estoy soñando", le dijo el profesor Jesús Samuel Orozco al Presidente de la República, Álvaro Uribe, cuando recibió de sus manos el Premio Compartir al Maestro 2005, el pasado 27 de septiembre en el Teatro Colsubsidio de Bogotá.
Entre las risas del público presente, Jesús levantó victorioso la estatuilla que lo consagró como el maestro más destacado de Colombia, por el proyecto que desarrolla desde hace 8 años en la Institución Educativa Distrital Rural Pasquilla, sede Pasquillita, en la Localidad de Ciudad Bolívar.
La emoción no era para menos. Jesús fue seleccionado entre 1.410 propuestas de maestros de instituciones educativas privadas y oficiales de todo el país, quienes participaron con innovadoras propuestas en todas las áreas en la VII versión del Premio Compartir al Maestro.
El desarrollo de su proyecto, que nació a partir de la pregunta "Cómo mejorar el nivel académico en lectura, escritura y pensamiento lógico matemático en una escuela campesina", lo hizo merecedor de un premio de 40 millones de pesos, un viaje a España y 10 millones de pesos adicionales para la institución que representa.
"Con este premio, gana la pedagogía. Trabajemos por la paz de Colombia desde nuestras aulas", dijo Jesús a los espectadores, mientras su hijo de 8 años lo saludaba desde el palco del teatro.
Su apuesta por una escuela alternativa bajo principios como la democracia y la calidad académica, lo llevaron a desarrollar un exitoso proyecto de reciclaje de residuos sólidos, una finca ambiental auto-sostenible y la reforestación de las microcuencas hídricas de la zona rural.
Esta propuesta, adelantada en los grados tercero, cuarto y quinto de primaria, se ha venido consolidando con el objetivo de promover en los estudiantes un aprendizaje activo, participativo y cooperativo, así como un fortalecimiento de la relación escuela- comunidad.
Para Jesús, la escuela no puede ser ajena a la realidad de su entorno, por lo que ha trabajado por sacar adelante el Periódico Escolar, en el que escriben estudiantes, padres de familia y docentes, con el ánimo de informar a la comunidad sobre los acontecimientos de la vereda la "Pasquillita".
Asimismo, las puertas de la escuela rural siempre han estado abiertas a la comunidad. "Allí todos pueden entrar, sacar fotocopias, consultar los libros, y a cambio, dejar un aporte voluntario para el sostenimiento de nuestra escuela", dice el maestro.
Bajo la premisa de "no al paternalismo", Jesús, sus compañeros docentes y directivos y por supuesto, sus alumnos, han logrado sacar adelante la granja escolar, un aula abierta para la experimentación y confrontación de teorías agropecuarias, donde confluye la aplicación experimental de los conocimientos adquiridos en el salón de clases.
Para el profesor Normalista, Licenciado en Contaduría, Especialista en Informática y Técnico en Recursos Naturales, todas las actividades que se desarrollan en la Institución fueron producto del rechazo a la cultura de rifas y bazares, para financiar los gastos de la escuela.
Para Jesús no es coherente vender trago para sostener una granja de productos orgánicos. Por ello, se ingenió modalidades de juegos y trueques para incentivar el reciclaje y con lo que se vende, comprar útiles escolares.
Así por ejemplo, por una botella de vidrio que se recicle, el niño gana un punto, y así sucesivamente, hasta completar 750 puntos que equivalen al "kit" completo de útiles escolares para todo el año.
De esta forma, ningún niño se queda por fuera del sistema educativo por falta de recursos o por la indiferencia de la comunidad. Allí todos tienen voz y voto, y así ha querido el profesor que lo entiendan en el desarrollo de las "Aulas democráticas", donde los niños deciden y opinan sobre su situación escolar y hacen acuerdos sobre sus deberes en la escuela.
A su vez, el maestro trabaja sobre unas guías de autoaprendizaje denominadas ‘Diálogos pedagógicos para aprender a pensar’, que apoyan la labor docente a través de un personaje: Polidoro Ramírez, un campesino de ruana y sombrero, que según las propias palabras de Jesús, "vive emproblemado" y la tarea de los estudiantes es ayudarlo a salir de "tanto problema".
Las guías presentan una situación problema en la que se encuentra Polidoro, para que los niños le ayuden a resolverla. Con esto, Jesús quiere cambiar el concepto de "maestros dictadores de clase", por el de "facilitadores y guías" del proceso de aprendizaje de sus estudiantes.
Esta propuesta le ha permitido al docente evaluar los avances de sus alumnos en lectura comprensiva, producción escrita y pensamiento lógico. A estas alturas, Jesús siente que su proyecto está recogiendo frutos, pero que aún le faltan muchos más.
Ahora, Jesús es el gran maestro del año, y como él mismo dice - con la humildad que lo caracteriza - por estos días es "más famoso que Maradona". Aún así, lo que realmente le interesa es que su proyecto tenga un mayor impacto en la comunidad y que puede hacerse extensivo a toda la Localidad de Ciudad Bolívar.
Para lograrlo, el profesor le apuesta al mejoramiento continuo de la calidad de la educación que imparte a sus alumnos. Apuesta que salió de su corazón cuando tenía el Premio Compartir en sus manos y a miles de espectadores con la mirada puesta en él: "Nos los defraudaré. Seguiremos construyendo hombres solidarios, pacíficos y críticos", dijo el día de la premiación.
Hoy, después de pasar por la euforia propia del reconocimiento del deber cumplido, Jesús deja de hablar un momento y reflexiona. Luego, vuelve como de un sueño y centra su mirada para decir con sinceridad: "Quiero invitar a mis colegas maestros a ser más propositivos y menos contestatarios, a investigar, escribir, y por supuesto, a que participen en el Premio Compartir".
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