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Esta ‘Conferencia Mundial sobre Educación Artística’ buscaba el compromiso de los gobiernos para fortalecer esta área en los estudiantes, cuyos resultados son más visibles en poblaciones desfavorecidas social y económicamente.
No es solo abrir espacios especiales en las escuelas para actividades de actuación, danza, música, teatro, escritura o poesía, sino usarlas para hacer más efectivo un proyecto educativo.
"Muchos docentes no están preparados para valorar la plástica en el aprendizaje". Así describieron los representantes chilenos en la conferencia el problema que ha impedido que el arte se articule con la escuela.
Para Victoria Velázquez, experta cubana, "el arte logra buenos resultados con más rapidez que otras actividades (aumenta la atención, el interés y la comprensión). Además hace que el aprendizaje sea duradero".
Igual opina Roberto Ama-dor, especialista en arte-cerebro, de la Universidad Nacional, quien considera más efectivo enseñar a dividir en un espacio al aire libre, con actividades entretenidas, que hacerlo en el tablero de un salón de clase.
Tradicionalmente la enseñanza se ha centrado en la memorización de la información, muchas veces sin entenderla. Al usar la educación artística, participan nuevos elementos que motivan al niño y le ayudan a apropiarse del conocimiento.
Hablar de educación no siempre consiste en inscribirse en cursos de baile, pintura o música. No siempre es necesario de que el niño sea el protagonista y ejecutor de la actividad, si él no quiere.
Puede ser un espectador y el efecto también es positivo (ir a teatro, cine o museos). "Se piensa que el arte es lo visual o la música, pero también lo es, por ejemplo, la culinaria: la variedad de olores y sabores, también motivan la sensibilidad", dice Amador.
Sin importar cuál actividad escoja, es conveniente que el niño entienda la importancia del trabajo en equipo.
Otras fuentes: Ministerio de Cultura, Unesco y Gina Marín Rojas, asesora Nacional de educación artística en Costa Rica.
Una de las ventajas de la educación artística es el aporte que hace al desarrollo del componente visoespacial del hemisferio derecho del cerebro: abstracción, conceptualización y modulación sensoperceptiva.
Nunca es tarde para aprender, pero la plasticidad cerebral, que permite incorporar con más facilidad lo aprendido, es mayor antes de los 6 años. Después disminuye.
"No es lo mismo un niño que aprende a tocar violín a los 5 años que a los 18. Entre más pequeños, son más los cambios en el cerebro a medida que se usa el instrumento. Las redes neuronales se tejen de tal forma que hacen que la persona sea virtuosa con más facilidad", explica Roberto Amador, experto.
En todo este proceso, se necesitan padres y maestros creativos que entiendan y aprovechen la etapa más importante en la construcción del cerebro de un niño.
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La casa es el ejemplo. Por eso, para los expertos, además de las actividades artísticas, el niño puede desarrollar su sensibilidad desde la cotidianidad de su hogar: hablar, escuchar música o ver buena televisión.
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No obligarlo. En muchas ocasiones el interés por el desarrollo artístico es motivado de forma exagerada por los papás. Presionarlo en ciertas prácticas que no quiere, trae el efecto contrario en su gusto por el arte.
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Para detectar si el niño tiene talento, basta con estar atento a lo que le gusta y le parece divertido hacer. Lo ideal es que el pequeño pruebe el mayor número de actividades que le llamen la atención.
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El arte le brinda al niño herramientas que usará en su futuro. Son más eficientes para pensar, organizar sus ideas y aplicar estrategias. Es también una opción para la educación sexual.
SONIA LÓPEZ ORTIZ
REDACTORA DE EL TIEMPO
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