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Todos coinciden en que su trabajo y su forma de ser irradiaban un positivismo tal, que hacía pensar que todo era posible de hacer; se caracterizó siempre por su estilo jovial y directo para decir las cosas. Álvaro Leuro nació en Bogotá en 1963; graduado de bachiller en el colegio Miguel Antonio Caro adelantó estudios en la Universidad Pedagógica Nacional donde obtuvo el título de Licenciado en Docencia del Diseño.
Su constante inquietud por la formación lo llevó a adelantar estudios de Magíster en Pedagogía de la Tecnología, y en educación, además de una especialización en Gestión de la Educación Media.
A su paso por la Secretaría de Educación de Bogotá en donde se desempeñó como docente, asesor, subdirector y director en la Subsecretaría Académica y de Planeación, y por el Ministerio de Educación Nacional en donde trabajó entre el 94 y el 96 en el grupo de tecnologías con el que inició e impulsó este tema para la educación primaria en el Proyecto PET 21 y posteriormente, como Director de Calidad para la Educación Preescolar, Básica y Media, dejó siempre impreso un sello de calidad por el trabajo, y una huella imborrable como ser humano que se reflejaba en su alegría, amable exigencia y sobre todo en la certera lucidez de sus comentarios.
Para todos, sus amigos y colaboradores, su inesperada partida ha sido un duro golpe de la vida; por eso y como homenaje a su memoria, algunos de quienes compartieron con él parte de su vida profesional, quieren expresar unas palabras por el sentimiento que despierta su temprana partida:
- "Leuro: un grandulón que siempre tenía respuestas a todas las preguntas con humor, inteligencia y una aguda precisión. Donde quiera que estés ahora, estoy segura, vas a cuidar que no se nos olvide tu mejor frase: "Lo importante es disfrutar". Te extrañaremos, Mónica".
- "Aunque te fuiste muy pronto de nuestro lado, en el corto tiempo que compartimos contigo nos enseñaste el valor real de la amistad, la solidaridad y de la lucha por los ideales. También nos enseñaste el equilibrio entre el pensar y el hacer y entre el cumplir y el disfrutar. Adiós amigo del alma!"
- "Gracias por tu calidad humana y profesional. Cada momento contigo fue una oportunidad para crecer, reír y construir sueños posibles. María Clara O".
- "Lentamente entenderemos que tu ser era superior… y sigues trascendiendo. Gracias por tu dedicación y ternura, te extrañaré siempre y a la vez seguiré interiorizando tus enseñanzas… el mejor príncipe!"
- "Un personaje que nunca se negó a participar en tareas que exigían compromiso y responsabilidad de equipo; su inquietud por comprender el funcionamiento de las cosas hacía que desbaratara y armara cualquier artefacto que le caía en las manos. Juana Inés Díaz".
- "Aún está tu sonrisa que se aparece con cada lágrima. Es inevitable decir, que el amor por tu familia y el trabajo, tu exigencia, tu solidaridad y la convicción de que cada uno tenía algo que aportar, es ahora símbolo de la huella que has dejado en los que compartimos contigo el sueño de trabajar por el país.
Aun hoy, oigo con atención tus preocupaciones sobre los cómo, recuerdo tu creatividad para solucionar problemas, tu gran sentido de justicia, tu confianza en los maestros, tu coraje para servir y tu respeto por la doctora Cecilia María, persona a la que querías y además le apostabas. No puedo dejar de decirte, que tu solidez con tus amigos fue tan fuerte que nuestro corazón se siente arrugado, que hace que nos unamos y abracemos para compartir la tristeza pero también nos anima a seguir comprometidos con la tarea que liderabas para mejorar la calidad de la educación de nuestro país.
En mi pensamiento, están muchos recuerdos, su inocencia en las cuestiones de la rumba, sus palabras serias con caras de risa, su gran disposición para reírse de él mismo y lógico de los allegados a su corazón, que en realidad fuimos todos. No puedo olvidar sus regaños, su apertura con las manzanas verdes, sus críticas por las piedras energéticas, nuestras conocidas peleas, su fuerza para levantarme en los momentos difíciles y las discusiones sobre lo que pasará mañana. Debo decirte públicamente, que te quiero mucho, que seguirás siendo el amigo, el hermano, el cómplice y el jefe de la vida.
Sólo me queda decirte gracias por ser absolutamente maravilloso. María Fernanda".
- Su secretaria, Ana Teresa, recordó cómo recibió de él, el reclamo más diplomático de su vida a través de una nota en mayúsculas en la que destacó la palabra SIEMPRE, luego le explicaría amablemente que "eso fue un grito".
- Por último, una de sus recurrentes frases en momentos de duda: "No sé qué hacer, si cortármela o dejármela crecer…la barba, digo". Álvaro Leuro.
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