Bovinos y Nuevas Tecnologías
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La implementación de las Nuevas Tecnologías es posible en las distintas áreas del conocimiento. Hoy conoceremos una experiencia de uso de las TIC en el campo, dirigida por un docente investigador de Ciencias Veterinarias.
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En el corral, justo al lado de la casa de techo rojo, nos reciben 160 vacas Holstein. La mayoría pastan, otras nos miran indiferentes, algunas hacen fila para entrar a la Sala de Ordeño, una construcción de ladrillo con dos puertas automáticas en cada esquina.
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Es mediodía, o sea que se adelanta el segundo de tres ordeños de la Finca Logroño. El primero sucedió a las cinco de la madrugada y al igual que esa mañana, la vaca 20476, una bestia gorda con una mancha que le cubre el ojo izquierdo, se hace paso a los empellones y sin respetar a dos vacas de colas alevosas, toma su turno.
| Una vez se acerca, en su tobillo, una correa verde con un microchip activa un sistema de fotoceldas y sensores. La puerta se abre, el animal entra y una vez termina de pasar, se cierra, al vacío, haciendo un ruido de ambulancia. 20476 se dirige a su lugar, uno de los cuatro dispuestos a cada lado de la sala y al llegar, el microchip que la identifica activa una segunda puerta en la que entra y queda encerrada. |
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De inmediato, el chip en el sistema de identificación electrónico relaciona el código, o sea el 20476, y el computador automáticamente establece cuanta comida debe servírsele, según su peso y productividad y cuanta leche producirá en este ordeño. Entonces, gracias a unos conductos metálicos, cae la comida por un embudo. La proporción exacta. Mientras 20476 mastica, magulle, come, un hombre de gorra y botas pantaneras le coloca las pezoneras en las ubres e inspecciona el ordeño. Todo el sistema es automatizado, desde que la vaca entra al ordeño, se inicia una cadena de producción que es supervisada por los veterinarios de la finca a través de un moderno software llamado DAIRY PLAN, mediante el cual se captura la información específica de cada uno de estos animales.
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Gracias a la implementación del Ordeño Automatizado WESTFALIA y de la implementación software como TAURUSWEBS, Pedro Lozada Wolf, Médico Veterinario encargado del Ordeño, establece un completo análisis de todos los pasos de la productividad de cada una de las vacas del establo. En una computadora instalada en la Sala de Automando, Lozada Wolf va monitoreando todas las actividades del animal y gracias a estos resultados, desarrolla investigaciones que buscan aumentar la productividad y mejorar la genética y la calidad de vida de estas vacas.
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En el sistema, con solo oprimir una tecla, Pedro obtiene la más completa información de los animales, que va desde saber el momento preciso cuando tuvo actividad de celo, hasta cuantos litros debe producir 20476 en un día, una semana, el mes y todo el año.
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La Finca Logroño se encuentra localizada en el municipio de Soacha, en la ladera del valle de Chiguatá, que significa en Chibcha"detrás de la montaña". En esa vasta zona de pastos, desde hace más de cuarenta años se asentó una familia de origen rumano. Catalina Dudas y Pedro Wolf, llegaron a Colombia en la posguerra y se mudaron a esa casa blanca de techo rojo, que persiste hoy a pesar del tiempo. Pedro es su nieto, y a quien se le atribuye la implementación de este establo electrónico. Cuentan que de niño, como en la sinfonía de Prokofiev, a Pedro le encantaba la vida silvestre, sólo que en este caso, no hubo lobo, sino vacas. Muchas vacas, las cuáles labraron su destino. Hoy en día es Médico Veterinario, profesor universitario de la Universidad de la Salle y Candidato a Magister en Ciencias Veterinarias con énfasis en Biotecnología en Reproducción de la misma Universidad, con la envidiable experiencia de casi quince años en la materia. Un vaquero de candado, chaleco y gafas negras. También un gomoso de las Nuevas Tecnologías, convencido que con estas herramientas el campo puede ser más productivo y la leche, gracias a esta implementación, de una calidad insuperable, aspecto que le preocupa bastante, pues los 4500 litros que produce a diario esta finca, están destinados a los refrigerios de los niños de los colegios públicos de Bogotá.
En los tiempos de su abuelo, Pedro Wolf, las vacas se ordeñaban a mano. Así para un mercado local. Luego esa finca, con mucho esfuerzo, logró comprar en 1947 un gigantesco silo que iba conectado a un sistema de mangueras, todo tecnología norteamericana. Necesitaba de diez peones que vigilaran todo el proceso y aún solía desperdiciarse la leche cuando una manguera no quedaba bien puesta, pues el sistema era lento y sujeto a demorarse por cualquier contratiempo.
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Administrar las cantidades de pasto y comida, los litros ordeñados, era demasiado engorroso y el abuelo invirtió mucho tiempo de su vida sacando cuentas en un cuaderno. Ahora, gracias a este sistema, el antiguo establo se mandó a derruir y se ha creado un laboratorio productivo que por estos días cumple su primer año en funcionamiento. Los resultados son excelentes, se ha ahorrado mucho dinero y se ha mejorado la calidad de leche en grasa, proteínas, sólidos totales, células somáticas.Ha sido tan exitoso que ahora se produce una leche de altísima calidad. Según Pedro: "lo más importante de este proceso es que somos más productivos, podemos tomar decisiones basados en estadísticas y datos confiables y la calidad de vida de los trabajadores ha mejorado, pues ahora trabajan en turnos de ocho horas, con sus respectivos descansos. La implementación de esta tecnología ha sido un avance y un gran aprendizaje".
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Nuevas Tecnologías, Vacas, Holstein, Pedro Lozada Wolf |