Primera clase del 2010 del curso Pretalentos del Semicírculo, semillero de matemáticas de la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá.
A Sebastián Cuellar, estudiante de pregrado de matemáticas de la misma institución, le asignaron la monitoría de uno de los tres grupos, el de los niños de trece a catorce años. Ya los tenía a todos reunidos en el salón, esperando a Laura Gómez la profesora, y no sabía qué hacer. "¿Qué les digo? ¿Me presento? Es que es la primera vez que tengo a cargo un grupo del semillero. Ya he sido monitor de los estudiantes del pregrado pero es diferente", se preguntaba Sebastián parado frente a diez niños y niñas apenas dos o tres años menores que él, que ese día empezaron aquel semillero para descubrir si son o no niños talento en matemáticas, es decir con habilidades especiales para el dominio de esta ciencia, como lo es Sebastián.
 | Sebastián Cuéllar
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Hace cuatro años, cuando cursaba octavo grado, la mamá de Sebastián lo inscribió en ese mismo semillero para que ocupara el tiempo libre de los sábados y ella pudiera descansar de la hiperactividad de su hijo. Para su sorpresa, los profesores del Semicírculo encontraron en Sebastián un gran potencial para las matemáticas y después de asistir a las clases de Pretalentos, fue promovido al curso de aritmética, de primer semestre del pregrado en matemáticas. Con doce años, Sebastián comenzó a tomar clases de una carrera profesional y su vida empezó a correr a un ritmo diferente al de sus compañeros del colegio y del barrio. Se graduó de once a los catorce años y hoy, además de matemáticas, estudia primer semestre de economía.
Más de 500 años antes de Cristo, Pitágoras de Samos hacía reuniones con pensadores de la antigua Grecia para filosofar y discernir sobre las matemáticas. A estas reuniones les llamó Semicírculos. A ellas podían entrar también los niños y jóvenes.
"Quisimos que el semillero de matemáticas de la Sergio Arboleda se llamara Semicírculo porque nuestro objetivo es acercar a los niños al ambiente universitario y brindarles, a los chicos talento en matemáticas, el apoyo, el soporte y el espacio que necesitan para desarrollar sus habilidades", explica el profesor Jesús Hernando Pérez, fundador del proyecto y docente universitario a quien sus alumnos llaman "Pelusa" por la frondosa baraba que ostentaba hace unos años. "Los niños talento en matemáticas son, por lo general, subestimados en sus colegios. Son motivo de burla y es difícil para ellos encontrar espacios donde los estimulen. Para eso existe el Semicírculo".
 | Profesor Jesús Hernando Pérez y Laura Gómez
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El Semicírculo se divide en tres etapas. Primero los niños de diez a catorce años asisten al curso de Pretalentos en el que aprenden y discuten teorías matemáticas, trabajando como lo hacen los grupos de análisis o investigación en la universidad, pero a un nivel elemental. En Pretalentos, los profesores y coordinadores del Semicírculo los evalúan y diagnostican su potencial. Cualquiera puede inscribirse en Pretalentos. Algunos llegan porque les gustan las matemáticas, otros porque sus padres los entran a cuanto curso les ofrecen, unos tantos son remitidos desde el colegio y la misma institución les financia el semillero, y siempre hay uno que otro que va perdiendo el año por matemáticas y lo inscriben para reforzar.
Después del primer curso algunos permanecen el siguiente semestre en Pretalentos, trabajando teorías diferentes y otros son promovidos al nivel de Talentos. Este segundo nivel simula una materia del pregrado, se dicta dos veces por semana, se evalúa con exámenes parciales y finales y es ante todo un preparatorio para cualquier carrera universitaria. En Talentos, los estudiantes pueden permanecer hasta por dos o tres semestres, pero los mejores son promovidos a clases regulares del pregrado. Así un niño de catorce o quince años puede adelantar materias de la carrera, como geometría euclidiana y fundamentos de matemáticas, sin haberse graduado del colegio.
El proyecto del Semicírculo involucra, a demás, a estudiantes de pregrado y a otros docentes de la universidad, que se organizan en grupos de estudio para definir los temas que se dictarán cada semestre en los cursos del semillero. Laura Gómez es estudiante de quinto semestre de matemáticas y profesora de Pretalentos. Bernardo Recamán es especialista en matemáticas elementales, docente y también profesor del Semicírculo. Viviana Patiño es especialista en matemáticas aplicadas, pertenece a los grupos de estudios del semillero y dicta clase en Talentos. Jairo Cuervo es magister en educación en matemáticas y como Viviana, profesor del curso de Talentos. Reinaldo Núñez es el director de la escuela de matemáticas de la Sergio Arboleda y conoce al dedillo el proyecto y sus alcances.
 | Profesor Reinaldo Núñez
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Ellos, el "profe Pelusa", Sebastián y otros estudiantes del pregrado dedican su esfuerzo y experiencia a poner las matemáticas al alcance de los niños. Son el oasis de muchos adolescentes incomprendidos y estigmatizados por amar las matemáticas y hacer parte de una sociedad que los ve como nerds aburridos y no se percata de que son los chicos que generarán el desarrollo científico en el futuro.
Para el 2010 el equipo del Semicírculo tiene amplias expectativas pues se matricularon 30 niños y niñas en Pretalentos. Hasta el semestre pasado el promedio era de diez a doce estudiantes nuevos. En los seis años que lleva funcionando el proyecto, cerca de 500 alumnos han pasado por él. Muchos de ellos culminaron el ciclo y continuaron con la carrera profesional. Otros solo estuvieron en Pretalentos y unos tantos hicieron todo el ciclo para luego decidirse por carreras como música, biología, economía o alguna ingeniería.
"…Bueno, mi nombre es Sebastián Cuéllar, soy estudiante del pregrado en matemática pura y voy a ser su monitor. La idea es que se diviertan y le cojan cariño a las matemáticas. Este semestre vamos a trabajar una teoría muy chévere que se llama Teoría de grafos…". Sebastián soltó la pena y empezó con la primera clase del año. Como a él, a una de sus compañeras de carrera también le asignaron la monitoría de uno de los grupos de Pretalentos. Igualmente, ella tenía algo de nervios, pero haber sido monitora de cálculo diferencial del pregrado le dio confianza. Daniela Clivio está en cuarto semestre de matemáticas, en segundo semestre de ingeniería industrial y aún no se ha graduado del colegio. Tiene trece años.
Llegó al Semicírculo a los nueve años, pero su caso es excepcional. No cursó Pretalentos ni Talentos. De entrada empezó a ver aritmética de primer semestre. Durante cuatro años no estudió más que los cursos de carreras que le permitieron tomar en la universidad. "Vi materias de física, filosofía, historia, inglés y por supuesto de la carrera de matemáticas", recuerda Daniela.
Desde los siete años, cuando su familia no pudo pagar más la pensión del colegio Alberto Merani, para niños con alto coeficiente intelectual, Daniela estuvo desescolarizada pero tomando materias en la Sergio Arboleda. En el 2009, la universidad le exigió estar dentro del sistema educativo para que pudiera continuar con las carreras. En agosto, ingresó al colegio virtual Paulo Freidel y en el examen de nivelación quedó en grado décimo. Actualmente está terminando materias de décimo y adelantando grado once. Planea graduarse en julio y continuar con sus dos carreras.
"Mucha gente dice que me robaron la infancia, porque no estuve en un colegio normal. Pero uno con los amigos de la universidad, del Semicírculo y del barrio hace actividades alternas y así complementa. Yo no me siento rara, al contrario estoy donde debo estar". Asegura Daniela.
 | Daniela Clivio
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"Los casos de Daniela y Sebastián son parecidos a los de Stéfani, Esteban y muchos otros talentos que hemos descubierto en el Semicírculo. Son muchachos que se gradúan como profesionales a los dieciséis o diecisiete años y a los veinte ya tienen una segunda carrera o una maestría", explica el profesor Reinaldo Nuñez. "Estos pelados no son diferentes a los demás, solo van a otro ritmo y necesitan apoyo especial, pero viven sus vidas como todos".
A Sebastián le encanta el teatro y pertenece a un grupo en su barrio, El Sosiego, al sur de Bogotá. Daniela hace parte de los scouts y va de camping y caminatas los fines de semana. Su libro favorito es Crepúsculo y quedó fascinada con la película. Los estudios de ambos son patrocinados por fundaciones que les subsidian no solo la matrícula de la universidad, sino el transporte y parte de la alimentación.
De los 30 nuevos estudiantes que se matricularon este semestre en Pretalentos, seguramente saldrá más de un talento matemático. Tal vez resulten una sorpresa para sus padres, una incomodidad para sus profesores del colegio y motivo de burla para sus compañeros. Pero habrán hallado en el Semicírculo de la Universidad Sergio Arboleda un grupo de amigos y maestros que comparten la misma pasión, comprenden sus inquietudes y les orientarán para sacar el máximo provecho de sus destrezas.
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