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Educación y Libre Comercio: Razones críticas y utopías
Uno de los sectores comprometidos en los procesos en curso de discusión, negociación e imposición en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en los encuentros para los acuerdos sectoriales con Estados Unidos y del ALCA, es el denominado de ‘servicios’, en el cual se encuentra la educación y por ende las artes.

Por: Ricardo Sánchez Ángel.
Profesor Asociado Universidad Nacional de Colombia y profesor Titular Universidad Externado de Colombia.

I.

Uno de los sectores comprometidos en los procesos en curso de discusión, negociación e imposición en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en los encuentros para los acuerdos sectoriales con Estados Unidos y del ALCA, es el denominado de ‘servicios’, en el cual se encuentra la educación y por ende las artes. Pero, también de manera importante la ‘propiedad intelectual’ y el comercio de tecnologías como la de las comunicaciones. Es el capítulo de neoliberalización de la economía internacional, en curso desde hace dos décadas, que se profundiza y amplía de manera dramática a los aspectos sensibles de la vida humana y de la ecósfera. Expresa la tendencia triunfante de la mercantilización de todas las actividades sociales y de todos los recursos.


Es el conjunto de las prácticas culturales, con sus saberes y desarrollos lo que deviene en mercancía. Los saberes y la información, el conocimiento en múltiples formas, los pensamientos, convertidos en valores de cambio, en activos en función de la acumulación y la ganancia. Como parte del rasgo más pronunciado del momento expansivo del sistema capitalista a escala internacional, es lo que se denomina un tanto impropiamente, globalización.

¿Cómo enfrentar esta tendencia que opera con designios avasalladores y hegemónicos? Por supuesto, resistiendo de manera global y solidaria en el contexto internacional, tal como se está desarrollando, aunque todavía de una manera extremadamente débil. Por la falta de un programa emancipatorio, una oposición de resistencia y alternativa combinada que una lo económico-social con lo educativo-cultural y lo ambiental femenino. De oposición a la guerra y por la paz mundial. Si se quiere, acompañado de una buena dosis de utopía, generando el deseo de cambio, de sustitución radical en forma democrática, de lo existente. Uniendo lo nacional colombiano, con lo latinoamericano y mundial. Volver a soñar!!! A mi juicio, hay no sólo que resistir sino decir y procurar otro tipo de sociedad y de civilización que no repita las tragedias burocráticas.


II.

Como educadores tenemos que explicitar nuestro campo de praxis, lo que unifica información, investigación, saberes, pensamiento y crítica, en pedagogías múltiples para la vida, los trabajos, las convivencias, las autogestiones y autogobiernos. Es esta una perspectiva que nos libra de la fragmentación y nos enlaza, como las ciencias, las artes y las políticas. Un criterio claramente holístico y de pensamiento complejo que reconoce y promueve tanto la educación sentimental como la educación racional, de manera simultánea. Una afirmación fuerte por lo tanto, la educación como múltiples pensamientos y sensibilidades de lo humano.

Esta es una valoración, verdadero reconocimiento que opera a escala planetaria y que hace de la educación que propiciamos y defendemos un valor internacional, que integra, reconociendo a la humanidad, con sus pueblos de culturas múltiples. En medio de sus diversidades hay unidades que fundan la condición humana.

Este es el criterio para afirmar que a la globalización de los de arriba hay una alternativa en curso, con la globalización de los otros, los de abajo.

No podemos invocar nacionalismos estrechos para oponernos al nuevo orden en curso del imperialismo económico-militar-cultural. La educación y sus componentes: las pedagogías, las ciencias, las artes y los pensamientos en sus diversas manifestaciones, tienen un alcance, un sentido y unas incontenibles concreciones internacionales. Estamos insertos en la era planetaria, en el cosmopolitismo y el internacionalismo, más allá de los particularismos de lengua, nación y cultura.

Es el Diálogo de culturas, sus relaciones y sincretismos, sus respetos mutuos y no lo afirmativo del pensamiento único de los dominadores y exitosos, lo que expresa la condición educativa. Pero, tampoco es el refugio en los localismos que propician la impotencia y la desmovilización, la perspectiva a seguir. Hay que defender lo nacional educativo, lo ambiental y cultural, por ejemplo, los indígenas, negros, la Amazonia, lo público educativo, las tradiciones en un ámbito de autenticidad que contribuye a la cultura planetaria con creatividad, dignidad, mostrando que enriquece el patrimonio educativo y cultural de la humanidad, es decir como aporte.


III.

Este entramado complejo de expansión y localismo, de globalización e internacionalismo, de pensamiento único y diversidad cultural, de educación internacional versus imposición extranjera y presión nacionalista, está inscrito en los desarrollos de la revolución de las comunicaciones, de la televisión, el computador y la robótica. De los nuevos desarrollos de las ciencias naturales y sociales, pero igualmente de las armas de destrucción y exterminio masivo. Un componente dual del progreso científico y tecnológico, de manera privilegiada a favor de la industria de armamentos y de las ganancias de las multinacionales. Educación contra guerra, es una consigna elemental, a condición de liberar el conocimiento de los dispositivos tecnológicos que le asignan los designios de la muerte y la exclusión.


Es la vieja y noble aspiración de la educación para la emancipación como pensamiento crítico y alternativo, como apropiación y desarrollo social de las ciencias y las artes, como componente de la política de la ciudad, de los derechos humanos y ambientales. Con una condición: la de reconocer con todas sus letras que la movilización y emancipación de la mujer, en curso, es un motor central de la revolución epistemológica, al igual que lo ambiental de la educación y por ende de la política.

La televisión ha establecido el dominio de la imagen sobre la escritura, de la información ligera y distorsionada sobre la reflexión y los pensamientos. Las redes de internet han colocado la información como el primado y establecido la urgencia, lo inmediato pero igualmente la simultaneidad y la tremenda socialización y comunicación por red con todos los usuarios. Uno puede decir que la televisión es una tecnología y un poder dominante perverso, es el poder mediático-económico, profundamente anti-educativo. Pero el computador y el internet aunque responden a una pauta tecnológica de la acumulación y del control de los poderes, es expresión y permite hasta ahora una vertiginosa conformación de redes de información, solidaridad, organización y movilización que están educando en los valores democráticos radicales y sociales a escala planetaria.

Las movilizaciones del Foro Social Mundial contra la globalización neocapitalista y las acciones contra los clubes del alto capitalismo (léase Davos y otros), al igual que la movilización mundial contra la agresión a Iraq, encontraron en el internet un instrumento de coordinación privilegiado.


IV.

Lo que estoy concluyendo es que hay que apropiarse creativamente de las tecnologías de la comunicación de punta, como lo hicimos con los libros, la imprenta y las bibliotecas para desarrollar la educación, más allá de lo existente, revolucionándola contra el eslogan mentiroso de la ‘Revolución educativa’ que bien puede leerse: mercantilización educativa, capítulo colombiano del libre comercio.

Como el asunto tiene que ver de manera casi exclusiva con Estados Unidos, planteo con claridad meridiana que se debe enfatizar el siguiente criterio: Queremos toda la colaboración de este gran país y ninguna imposición, ni dominación de su sistema imperial. La cultura de Estados Unidos, de sus pueblos, escritores y científicos es ejemplar. Forma parte de nuestro legado la obra de la independencia, el gran Abraham Lincoln, Walt Witman y de manera muy especial el gran educador, el maestro John Dewey.

Artículo donado por Revista Magisterio


Referencias bibliográficas

Katz, Claudio. Mercantilización y socialización de la información y el conocimiento. En: www.eltabloid.com/claudiokatz.

Morin, Edgar. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Bogotá: Cooperativa editorial Magisterio, 2001.

Dewey, John. Democracia y educación. Madrid: Ediciones Morata, 1995.

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