Empieza a amanecer en medio de la brisa del viento mojado.
Las rosas salen en súbita algazara
y empiezan a abrirse sus pétalos rojos,
sus hojas verdes y extensas y su suave olor…
¡Muuuu Muuuu! Sí su suave olor
¡Oh! ¡Qué dulce amanecer de las rosas!
Todas bailan sobre la hierba mojada
llenas de alegría y regocijo.
Sus dulces pétalos abrazan el viento
y ven el alumbramiento de más capullos.
Debajo de la tierra negra reverdecen sus raíces.
¡Qué dulce y bello amanecer de las rosas!
Cuando ves que ellas no están lastimadas,
cuando ves que sus brazos no sangran,
cuando ves que la mano hiriente del hombre no hace daño
y su suave néctar acaricia nuestra cara
¡Oh! sí, sí, sí ¡qué dulce amanecer
de las rosas!