Uno descubre rápidamente que el texto, la información, el conocimiento, son herramientas que sirven en la estrategia de la vida, que dan unas formas de poder cuando uno tiene carencias en otras, que reemplazan algunos vigores insuficientes con otras energías. Por supuesto, puede uno caer en la tentación de reemplazar la vida por la lectura, de vivirlo todo, como don Quijote, con base en la interpretación del libro, de transformar la realidad para adecuarla al texto y de reemplazar las insuficiencias de la realidad con los libros de caballerías. Pero el libro puede ser también, como dice Gabriel Zaid, esa instrumento que nos enseña a ver en forma diferente y más rica la realidad. |