Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 34. Volumen XXX - 1993 - editado en 1995.
Acepto de antemano que las opiniones de un profano puedan no ser de buen recibo entre tan quisquillosos obsesivos como son los taurófilos. Así mismo, debo reconocer que hacia la mitad de este libro se me iba contagiando el entusiasmo y empecé a comprender algunas de las razones por las cuales aquéllos nos miran con tanto desprecio a los demás mortales. Porque hablar de toros no es ya referirse al viejo "arte de Cúchares" , "ese tosco matador de fieras de antes de que el toreo fuera inventado" , sino penetrar en el recinto sagrado de una verdadera religión que cuenta con su propia eucaristía, amén de santoral y martirologio. |