Los humanistas de todos los tiempos han querido ser antetodo "ciudadanos del universo". La educación en cualquier parte del mundo no se puede sustraer a este ideal de una ciudadanía universal, que si antes podía parecer utópica, hoy, en las condiciones de una "aldea global", no sólo es necesaria sino ineludible. Tanto más cuanto que las economías y los sistemas políticos tienden y tenderán cada vez más a ser abiertos... |