María Inocencia era el polo opuesto de Jacinta su madre. Jacinta, a pesar de sus cuarenta largos de talle, por el ojo negro y volado, el moreno picante, las abultadas carnes, el entono, el garbo y el garabato, era conocida en todo San Isidro, y la admiración de todo el que tenía sangre en las venas... |