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Antes y durante muchos años, la educación de las comunidades indígenas era administrada por la iglesia católica. Hoy, después de un fallo favorable del Consejo de Estado, como resultado de una acción de cumplimiento entablada por los paisanos del Miriquí, la Gobernación inició un proceso de contratación directa en materia de educación.
Esta fue una conquista más de las Aatis, entidad conformada por diez organizaciones regionales indígenas, que viene trabajando hace más de 20 años, por la defensa de su cultura.
Desde 2001, las Aatis tienen una mesa permanente de coordinación administrativa que trabaja con el Gobierno Departamental y examina propuestas y define políticas sobre los territorios de las asociaciones, que abarcan el 80 por ciento del Amazonas.
Debido a que el Departamento no tenía recursos, la Fundación Gaia, gracias a un análisis de lo que estaba haciendo el Ministerio de Educación en este campo, se decidió a buscar una financiación a través del Fondo Nacional de Regalías.
"En conjunto con la gobernación, las Aatis enviamos un proyecto en mayo de 2003 que fue aprobado en agosto del mismo año", explica Reinaldo Tapuyima, coordinador de Educación del Cabildo Indígena Mayor de Tarapacá (Cimtar), que hace parte de las Aatis. El objetivo era lograr que los indígenas impartan su propia educación, con programas que se ajusten a su estilo de vida.
Sin embargo, la tarea de conseguir los recursos no fue nada fácil. "El interventor nos pedía fotografías de los niños, pero hacer eso acá, en regiones alejadas, donde muchas veces no hay la forma de revelar un rollo, es muy complicado", dice Tapuyima.
Contario a los pronósticos lo hicieron y además, reformularon los instrumentos de seguimiento y evaluación aplicados a los niños atendidos por el proyecto, de acuerdo a su entorno.
La ejecución de los recursos también se realizó muy al estilo de las Aatis. Los cinco delegados de las asociaciones se reunieron en el corregimiento de Pedrera, y partiendo de que la educación anual de cada niño ascendía a algo más 635 mil pesos, distribuyeron el dinero asignado de manera equitativa. Una vez hecha esta tarea, se recurrió a los curacas (1), portavoces de la comunidad ante los organismos oficiales y elaboran los planes de inversión anual de cada una de las asociaciones.
Obtenidos los recursos y con un norte bien trazado, quedaba la ejecución. Las Aatis invirtieron en bonificación de docentes y administrativos, investigación lingüística y calidad. Pusieron especial énfasis en el seguimiento académico, que consta de talleres de actualización de docentes, elaboración de textos y materiales y dotación de materiales y biblioteca básica.
Adicionalmente, "empezamos a diseñar otros currículos y se invertirá en suministros de materiales para las escuelas", agrega Tapuyima. De este modo, en cada organización se están beneficiando los niños.
La investigación lingüística resulta definitiva para estas comunidades. Ellos ven la etnoeducación como el eje fundamental para la supervivencia de su pueblo, sus costumbres y sus tradiciones. Pero, de la misma manera, afirman: "No queremos conservar nuestra cultura como una pieza de museo; queremos aprender de los demás, hacer una educación intercultural".
Desde 2003 las entidades territoriales pueden presentar proyectos, en este caso para aumentar cobertura a través de la contratación de un servicio educativo que se financia con recursos del Fondo Nacional de Regalías. El Ministerio de Educación Nacional analiza la viabilidad y, posteriormente, lo envía al Fondo.
Carlos Dorado, profesional de la Subdirección de Regalías del Departamento Nacional de Planeación (DNP), explica que "es necesario realizar un ejercicio de priorización de todos los proyectos viables en el momento, siguiendo los lineamientos que determina las leyes 141 de 1994 y 756 de 2002 y el Conpes 3170 de 2002. Los proyectos deben ser prioritarios dentro de los planes de desarrollo regionales", añade.
Además, cumplir con los requisitos planteados en el Acuerdo 011 de 2004, del DNP. "Los proyectos son analizados y aprobados por un consejo asesor, integrado por tres ministros, el director de Planeación Nacional, dos gobernadores, dos alcaldes y un representante de la Presidencia de la República".
En 2003, las Aatis presentaron un proyecto, aprobado por un valor de 500 millones de pesos. Gracias a él, están ampliando la cobertura en las zonas rurales del departamento. "Una de las ventajas de este tipo de contratación es que las asociaciones de autoridades indígenas pueden contratar maestros de sus propias comunidades, asegurando una educación bilingüe, ajustada a los proyectos etnoeducativos.
(1) El cargo de curaca es ocupado por un hombre adulto, líder, con conocimientos de su cultura y capacidad de interacción con los "blancos". Debe saber leer, escribir y, en general, ser el portavoz de su comunidad ante los organismos oficiales. Antiguamente, el curaca era un jefe guerrero y hasta el chamán de la comunidad; en nuestros días, se elige gracias a la votación de los miembros de la comunidad.
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